SAN RAFAEL ARNÁIZ -26 de Abril

 San Rafael Arnáiz Barón © Youtube «La cruz fue el único tesoro que tuvo este gran trapense, brillante arquitecto, un joven sensible y de gran finura humana y espiritual. Una diabetes terminó con su vida a temprana edad. Juan Pablo lo puso como modelo para los jóvenes» 

Nació en Burgos, España, el 9 de abril de 1911. Su inclinación a vivir por y para Dios fue manifiesta en la infancia. «¡Solo Dios llena el alma…, y la llena toda!»decía. En esa época dorada contrajo unas fiebres colibacilares. Cuando sanó, su padre, que había visto en la curación una intervención de María, lo consagró en Zaragoza a la Virgen del Pilar en el estío de 1922. Rafael no olvidó este hecho. «Honrando a la Virgen, amaremos más a Jesús; poniéndonos bajo su manto, comprenderemos mejor la misericordia divina».La enfermedad nunca le abandonaría.

Era elegante, sensible. También caprichoso y tendente a la vanidad. Poseía una brillante inteligencia, con predominio de la intuición, que le permitió sobresalir en los estudios aunque no los cuidara debidamente. Se estableció con la familia en Oviedo, y al término de su formación básica se matriculó en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid. Hizo grandes amistades porque era una persona entrañable y cercana en la que se percibía la huella de Dios. Estaba vinculado al Apostolado de la Oración, a la Adoración Nocturna y a la Congregación de María Inmaculada. A los 19 años visitó el monasterio cisterciense de San Isidro de Dueñas y le atrajo poderosamente. El 16 de enero de 1934 ingresó en él, dejando atrás las previsiones eventuales de un futuro espléndido, y las posibilidades que le ofrecía cotidianamente el bienestar de su hogar paterno.

Su ilusión por entregarse a Dios a través de una vida penitente y contemplativa era más fuerte que todo. «La verdadera felicidad se encuentra en Dios y solamente en Dios». No contaba con la presencia repentina de la diabetes, temible entonces por sus funestas consecuencias, que le obligó a abandonar la Trapa en tres ocasiones. Comprendió el sentido purificador del dolor: «Cuando me veo otra vez en el mundo, enfermo, separado del monasterio, y en la situación en que me encuentro… veo que me era necesario, que la lección que estoy aprendiendo es muy útil, pues mi corazón está muy apegado a las criaturas, y Dios quiere que lo desate para entregárselo a Él solo».Su experiencia personal le permitía alumbrar la vida de otras personas y conducirlas a Dios. A su tía María, duquesa de Maqueda, le aconsejaba en 1935: «Déjate hacer; sufre, pero sufre amándole, amándole mucho a través de la oscuridad, a pesar de la tempestad que parece el Señor te ha puesto, a pesar de no verle, ama el madero desnudo de la cruz […]. Llora, llora todo lo que puedas y sufre, pero a los pies de la cruz, y sufre amando a Dios ¡qué felicidad!… Cómo te quiere Dios, ya lo verás algún día muy cercano».

Su rica vida interior le había permitido conocer la estrecha simbiosis espiritual que existe entre el dolor y el gozo, experiencia que halla quien busca a Dios con purísimo corazón: «Muchas veces he pensado que el mayor consuelo es no tener ninguno; lo he pensado y lo he experimentado […]. Alguna vez he sentido en mi corazón pequeños latidos de amor a Dios… Ansias de Él y desprecio del mundo y de mí mismo. Alguna vez he sentido el consuelo enorme e inmenso de verme solo y abandonado en los brazos de Dios. Soledad con Dios. Nadie que no lo haya experimentado, lo puede saber, y yo no lo sé explicar. Pero solo sé decir que es un consuelo que solo se experimenta en el sufrir…, y en el sufrir solo… y con Dios, está la verdadera alegría».Sus sentimientos recuerdan a las vivencias místicas de Juan de la Cruz y de Teresa de Jesús: «Es un nada desear más que sufrir. Es un ansia muy grande de vivir y morir ignorado de los hombres y del mundo entero… Es un deseo grande de todo lo que es voluntad de Dios… Es no querer nada fuera de Él… Es querer y no querer. No sé, no me sé explicar… solo Dios me entiende…».

En este camino de perfección iba dejando atrás lastres que en otro tiempo le habían pesado: «Todo va cambiando en mi alma. Lo que antes me hacía sufrir…, ahora me es indiferente; en cambio, voy encontrando los repliegues en mi corazón que estaban escondidos, y que ahora salen a la luz […]. Lo que antes me humillaba, ahora casi me causa risa. Ya no me importa mi situación de Oblato […]. Veo que el último lugar es el mejor de todos; me alegro de no ser nada ni nadie, estoy encantado con mi enfermedad que me da motivos para padecer físicamente y moralmente…».El eje de su vida era Cristo:«Mi centro es Jesús, es su cruz». La conciencia de su indignidad le hacía decir: «He sido un gran pecador… Perdóname, Señor, lo que digo… Yo, Señor, nada quiero, nada me importa… solo Tú… No me hagas caso, Señor… soy un niño caprichoso. Pero Tú tienes la culpa, mi Dios…¡si no me quisieras tanto!». 

Resistiéndose a abandonar su vida religiosa, regresó al monasterio una cuarta vez. Tomó la decisión, aún cuando era realmente penosa y suponía un acto heroico para una situación como la suya, con una naturaleza débil que tenía que luchar contra la enfermedad. «Si lo que deseas es… mis sufrimientos, tómalos todos, Señor». Ofreció a Dios en holocausto su personal calvario, dejando brotar el potente caudal de su amor. De él quedan magistrales trazos en sus escritos, prolongación post mortemde su fecunda actividad apostólica. En ellos se detecta la finura y profundidad de esta alma delicada. «Solamente en el silencio se puede vivir, pero no en el silencio de palabras y de obras…, no; es otra cosa muy difícil de explicar… Es el silencio del que quiere mucho, mucho, y no sabe qué decir, ni qué pensar, ni qué desear, ni qué hacer… Solo Dios allá adentro, muy calladito, esperando, esperando, no sé…, es muy bueno el Señor».

Era un esteta que soñó volcar en la pintura la belleza del amor divino que selló su espíritu. Murió a consecuencia de un coma diabético el 26 de abril de 1938. Tenía 27 años. Sus restos yacen en el cementerio del monasterio. El 19 de agosto de 1989 Juan Pablo II, en la Jornada mundial de la juventud, lo propuso como modelo para los jóvenes. El 27 de septiembre de 1992 lo beatificó. Y Benedicto XVI lo canonizó el 11 de octubre de 2009.

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IV DOMINGO DE PASCUA -Ciclo B – 22 de Abril – JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

« YO SOY EL BUEN PASTOR »

“EL BUEN PASTOR DA LA VIDA PARA UNIR A SUS OVEJAS”

SANTO EVANGELIO  (Juan 10, 11 – 18)

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.

Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.

Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».

Palabra del Señor

“JESÚS ES NUESTRO PASTOR”

Cristo sí es el buen Pastor, el único Pastor auténtico, el único dirigente honesto y cabal, ejemplo para todos los que tienen una misión de pastorear en la Iglesia, en la sociedad y en las comunidades. A todos los dirigentes de ayer, de hoy y de mañana Cristo Pastor les está diciendo varias cosas: que vivan para su rebaño y no de su rebaño; que cuiden su rebaño y no su sola parcela familiar y sus fans de amigos; que defiendan su rebaño de todo tipo de lobos ideológicos; que esté dispuesto a dar la vida por su rebaño, si fuera necesario, dando a todos trabajo, salud, educación, y evitando en sus vidas la opulencia y el despilfarro, las ganancias desorbitadas, los sueldos escandalosos de funcionarios y parlamentarios centrales o autonómicos, los chalets de lujo, las vidas de sultanes, lo aviones privados…Cristo, único Pastor les grita que tienen que servir y no querer siempre ser servidos.  ¡Cuántos sacerdotes viven en clave de servicio su misión de pastores! Vayamos a sus parroquias y veremos las maravillas que Dios hace a través de esos humildes y sacrificados pastores.

Citas para reflexionar:

  • “Mientras rezo incesantemente por la paz, e invito a todas las personas de buena voluntad a continuar haciendo lo mismo, hago un llamamiento de nuevo a todos los responsables políticos para que prevalezcan la justicia y la paz” Papa Francisco
  • “Como pastor de esta comunidad, estoy obligado a dar la vida por quienes amo, que son todos los salvadoreños, aun por aquellos que vayan a asesinarme. Si llegaran a cumplirse las amenazas de muerte, desde ahora ofrezco a Dios mi sangre por la redención y por la resurrección de El Salvador” Beato Mons. Oscar Romero

Noticias de la Iglesia:

  • En este Domingo IV celebramos la Jornada Mundial por las Vocaciones y en España celebramos también la Jornada por las Vocaciones Nativas.
  • El Papa Francisco alienta  a leer la Biblia todos los días, sea cuando están solos o con sus familias.
  • En los últimos días ha circulado en redes sociales un fake news (noticia falsa) según la cual el Papa Francisco habría cancelado la Biblia porque está “totalmente desfasada”.
  • En los 91 años de Benedicto XVI, lunes 16, el Papa Francisco le envió saludos y ofreció por él la Misa que celebró en la Casa de Santa Marta del Vaticano.
  • El Papa Francisco en la catequesis del miércoles 18 sobre el bautismo ha recomendado una tradición que en muchos países se ha perdido: enseñar a los niños a hacerse bien la señal de la cruz.
  • El Papa aprueba las virtudes heroicas de la hija de la Caridad Justa Domínguez, que dedicó su vida a los más pobres y sufrió la persecución religiosa.
  • La Diócesis renueva el convenio con la Diputación para invertir 300.000 euros en conservación de templos y reclama la vuelta de la Junta a este programa de cuidado patrimonial.
  • La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones marca el Año Pastoral Diocesano Vocacional. El obispo Don Julián recuerda que “la figura del Buen Pastor ha de representar un fuerte aldabonazo de gozo y de esperanza, de manera especial, para los consagrados y consagradas y para todos los ministros ordenados, sin olvidar a los jóvenes que tratan de discernir su vocación o de consolidarla”

 Cosas que nunca lamentaré haber hecho antes de morir:

1)  Hacer el bien a todo el mundo.

2) No hablar mal de nadie.

3) Reflexionar antes de hablar.

4) No hablar estando abatida.

5) Ayudar a los menos afortunados.

6) Admitir mis errores.

7) Ser paciente con todos.

8) Escuchar, pero no chismorrear.

9) No creer cosas desagradables sobre otras personas.

10) Prepararme para la muerte.

ORACIÓN: TÚ,  JESÚS, ERES EL BUEN PASTOR

 Una puerta que se nos abre  para ver el cielo

Una voz que, cuando nos  habla, nos da paz

TÚ,  JESÚS, ERES EL BUEN PASTOR

Una mano que nos ayuda a  levantarnos

Unos ojos que nos miran con  amor y perdón

TÚ,  JESÚS, ERES EL BUEN PASTOR

Unos pies que dejan huellas  para seguirlas

Una palabra que siempre nos  animas

TÚ,  JESÚS, ERES EL BUEN PASTOR

Un cayado que nos da  seguridad en el camino

Un alimento que se nos da en  la Eucaristía

TÚ,  JESÚS, ERES EL BUEN PASTOR                                        

Amén

“GAUDETE ET EXULTATE” (I)

“Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo. En esta constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante. Esa es muchas veces la santidad «de la puerta de al lado», de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresión, «la clase media de la santidad»”  (Papa Francisco, Gaudete et Exsultate, 7)

A cinco años de su elección, el Papa francisco ha decidido publicar su tercera exhortación apostólica con el título de Gaudete et Exultate (GE) que significa “Alegraos y regocijaos”. Como lo dice explícitamente el subtítulo, el documento tiene por tema «la llamada a la santidad en el mundo actual». El papa lanza un mensaje  «despojado», esencial, que indica aquello que importa, el significado mismo de la vida criatiana, que, en las palabras de san Ignacio de Loyola, es «buscar y encontrar a Dios  en todas las cosas» siguiendo la indicación de su invitación a los jesuitas: «curet primo Deum»  («Procure poner delante de sus ojos ante todo a Dios»). Este es el corazón de toda reforma, personal y eclesial: poner en el centro a Dios.

El cardenal Bergoglio eligió al llegar al papado el nombre de «Francisco» justamente por eso: como pontífice asumió la misión de francisco de Asís: «reconstruir» la Iglesia en el sentido de una reforma espiritual que tenga en el centro a Dios. Afirma el papa. «El Señor lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la que fuimos creados. Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada» (GE 1).  Esta texto magisterial no quiere ser «un tratado  sobre la santidad, con tantas definiciones  y distinciones los medios que podrían  enriquecer este importante tema, o con análisis que podrían hacerse acerca de los medios de santificación». El «humilde objetivo» del papa es «hacer resonar una vez más la llamada a la santidad, procurando encarnarla en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos  y oportunidades» (GE 2). Y en este sentido espera que sus «páginas sean útiles para que toda la Iglesia se dedique a promover el deseo de la santidad» (GE 177). Este deseo del papa tiene su corazón latiente en el discernimiento.

Gaudete et Exsultate se compone de cinco capítulos. El punto de partida es «la llamada a la santidad» dirigida a todos. De allí se pasa a la identificación clara de «dos sutiles enemigos» que tienden a disolver la santidad en formas elitistas, intelectuales (un saber especial) o voluntaristas (un actuar superior). Después se toman las bienaventuranzas evangélicas como modelo positivo de una santidad que consiste en  seguir el camino «a la luz del maestro» y no una vaga ideología religiosa. Se describe a continuación «algunas notas de la santidad en el mundo actual»: paciencia y mansedumbre, humor, audacia y fervor, vida comunitaria y oración constante. La exhortación concluye con un capítulo dedicado a la vida espiritual como «combate, vigilancia y discernimiento».

El documento es de fácil lectura y no requiere complejas explicaciones.

 

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III DOMINGO DE PASCUA -Ciclo B- 15 de Abril

« LES ABRIÓ EL ENTENDIMIENTO »

 “CUANDO ÉL NOS EXPLICA LAS ESCRITURAS,

TODO RECOBRA SENTIDO”

 SANTO EVANGELIO (Lucas 24, 35 – 48)

En aquel tiempo, los discípulos de Jesús contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros».

Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu. Y él les dijo: «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo».

Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: «¿Tenéis ahí algo de comer?»

Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: «Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí». Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.

Y les dijo: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto».

Palabra del Señor

“UN DESAFÍO A NUESTRA FE”

La Pascua supone el encuentro con Cristo resucitado, que pide a cada uno de nosotros vivir la vida nueva que Cristo ganó con su muerte y resurrección. Vida nueva que implica arrepentirnos de nuestros pecados llevándonos ante el sacramento de la Penitencia; dejando nuestra vida antigua y mundana, como tantas veces nos pide el papa Francisco.  Esta vida nueva nos lanza a una vida de santidad, que no significa ser inmaculados, sino una lucha contra el pecado en nuestra vida. El pecado ofende a Dios, ¡qué ingratitud para con nuestro Padre Dios! El pecado ofende a Cristo, ¡qué pena para nuestro Amigo y Redentor! El pecado ofende a la Iglesia, ¡qué falta de amor filial! El pecado ofende nuestra dignidad cristiana, ¡qué vergüenza! La vida nueva no podemos guardarla para nosotros, tenemos que transmitirla a nuestros hermanos, para que todos los que pasen a nuestro lado también experimenten los efectos de la vida de Cristo resucitado a través de nosotros, de nuestro testimonio y de nuestra palabra.

Citas para reflexionar:

  • “Para ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosas o religiosos. Muchas veces tenemos la tentación de pensar que la santidad está reservada solo a quienes tienen la posibilidad de tomar distancia de las ocupaciones ordinarias, para dedicar mucho tiempo a la oración. No es así. Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra” (Gaudete et exsultate, n.14). “Papa Francisco

Noticias de la Iglesia:

  • El Papa Francisco reunió a los misioneros de La Misericordia y pide sacerdotes alegres y coherentes.
  • El Papa ha iniciado este miércoles durante la Audiencia General su ciclo de conferencias sobre el Bautismo, tras haberlo hecho durante los últimos meses sobre la Eucaristía.
  • El Papa Francisco rezará el Santo Rosario el próximo 1 de mayo, en el Santuario del Divino Amore, en Roma, para abrir el mes mariano.
  • Se hace pública la nueva Exhortación Apostólica del Papa Francisco, «Gaudete et Exsultate» la tercera de su Pontificado, sobre la llamada a la santidad en el mundo actual.
  • El Tribunal Constitucional de España avala la subvención pública de colegios de educación diferenciada por sexos, como ya hizo el Supremo.
  • El obispo de Huelva, Mons. José Vilaplana, comunicó la concesión de la Santa Sede a Almonte un Año Jubilar en el 2019, por la venida de la Virgen.
  • La Conferencia Episcopal Española presentó el día 9 la Campaña “Me apunto a Religión” en el momento de realizar la matrícula en los colegios e institutos para la inscripción en esta asignatura.
  • El próximo Domingo del Buen Pastor, se celebra la 55ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones Sacerdotales, Religiosas y de Vida Consagrada.

10  Razones para marcar la X de la Iglesia

1) Es una forma sencilla de colaborar con la Iglesia.

2) Es absolutamente gratis.

3) Marcar la casilla demuestra mi compromiso y adhesión a la Iglesia.

4) Es una de las pocas cosas que puedo decidir sobre mis impuestos.

5) Con mi gesto y el tuyo demostramos a la sociedad que somos muchos los que valoramos la labor que hace.

6) Es mi obligación como católico.

7) Marcar la casilla de la Iglesia supone decir claramente “sí” a la libertad religiosa.

8) Es mi decisión libre y democrática.

9) Es el dinero mejor invertido.

10) Por eso, para los no católicos o no practicantes marcar la casilla supone también reconocer el papel que la iglesia tiene en la sociedad española, especialmente con los más necesitados.

ORACIÓN: ERES NUESTRA ALEGRÍA, SEÑOR

En la oscuridad, nos aportas luz

En las dudas, nos ofreces verdades

ERES NUESTRA ALEGRÍA, SEÑOR

Cuando llegue la muerte, serás vida

Cuando llegue el final, serás principio

ERES NUESTRA ALEGRÍA, SEÑOR

Apareces y, alguna vez, no te reconocemos

Apareces y, con tu pan, nos alimentas

ERES NUESTRA ALEGRÍA, SEÑOR

Resucitas para que, un día,

también nosotros contigo resucitemos

ERES NUESTRA ALEGRÍA, SEÑOR

“LA AMAPOLA”

En el campo se exhibian  unas preciosas margaritas. Se creían las más bellas del mundo. Un día el viento trajo hasta el prado una pequeña semilla desconocida. Al principio nadie se dio cuenta. Cuando sus hojas empezaron a desplegarse fue cuando las margaritas se dieron cuenta de que alguien  diferente había llegado y no paraban de hacerle preguntas. – ¿De donde vienes     – Soy una flor como vosotras. Vengo de otro prado donde hay muchas amapolas como yo. También hay margaritas como vosotras.

     – ¡Qué rojos son tus pétalos y extrañas tus hojas! ¡Qué triste debes estar de no poder ser una margarita como nosotras! – una tras otra le iban diciendo con un tono compasivo. La amapola no respondió. “En mi país – se decía ella misma – nunca me habían hablado de esta manera”. Tan solo por la noche cuando todas se habían encerrado en su dormitorio verde, la amapola lloró.

Al día siguiente una margarita, con toda la buena intención, le propuso:

     – Tú sabes que Dios, nuestro Creador, puede hacer  grandes milagros. Con mis hermanas  le  vamos a pedir que te haga una margarita como nosotras.

     – No hagáis esta petición ¡Él me hizo amapola y… amapola quiero  permanecer!

       Se hizo un gran silencio en el prado. Fue una margarita, de las más pequeñas que tímidamente rompió el silencio:

       – ¡Perdónanos, amapola, por el sufrimiento que te hemos  causado!

      Aquel día, desde aquel prado, subió al cielo una plegaria diferente:

       – Oh Dios, Creador del universo, creador de las amapolas y de las margaritas y de todas las flores, envía a nuestro prado  muchas otras especies de flores, y envíanos también amapolas en abundancia. ¡Amén!

REFLEXIÓN:

“El otro día un “Señor muy Normal” con cara triste, me vino a ver. Me estaba contando sus contrariedades y sus problemas. Alguien llama a la puerta y entra Antonio. Algunos afirman que tiene el síndrome de Down, aunque para mí es Antonio. Es una persona tranquila, feliz, alegre. Me coge la mano y me dice “buenos días”. Después coge la mano del “Señor Normal”, le dice “buenos días” y se fue sonriendo. El “Señor Normal” se gira hacia mí y me dice: ¡Qué pena que haya chicos como este! En realidad, lo más triste era que el “Señor Normal” era ciego, ciego por sus prejuicios y su tristeza que lo hacían incapaz de ver la belleza, la sonrisa y la alegría de Antonio”. (Jean Vanier).

La amapola del cuento va a “descolocar” aparentemente aquellas autosuficientes margaritas. Le costó tiempo y lágrimas pero consiguió finalmente que cambiaran de “chip”, que se “descentraran de ellas”. En su corazón desplazaron el “yo” por el “tú”. Se dieron cuenta de la riqueza de la diversidad compartida.  ¿La “amapola” desestabilizadora de la historia humana no podría haber sido Jesús de Nazaret? Y aquella primera comunidad de sus discípulos, conmocionados por la vivencia del Resucitado, ¿no podría haber sido la primavera emblemática de Dios para toda la humanidad? “Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse” (Hch 2,4).

                                                                                                                                José Perich

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MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 55 JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

El próximo 22 de abril, Domingo del Buen Pastor, se celebra la 55ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones Sacerdotales, Religiosas y de Vida Consagrada.

El Papa Francisco hace un tiempo que lo hizo público y nos ha parecido reproducirlo ahora otra vez, en la cercanía de la fecha de su proclamación.

Queridos hermanos y hermanas:

El próximo mes de octubre se celebrará la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que estará dedicada a los jóvenes, en particular a la relación entre los jóvenes, la fe y la vocación. En dicha ocasión tendremos la oportunidad de profundizar sobre cómo la llamada a la alegría que Dios nos dirige es el centro de nuestra vida y cómo esto es el «proyecto de Dios para los hombres y mujeres de todo tiempo» (Sínodo de los Obispos, XV Asamblea General Ordinaria, Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, introducción).

Esta es la buena noticia, que la 55ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones nos anuncia nuevamente con fuerza: no vivimos inmersos en la casualidad, ni somos arrastrados por una serie de acontecimientos desordenados, sino que nuestra vida y nuestra presencia en el mundo son fruto de una vocación divina.

También en estos tiempos inquietos en que vivimos, el misterio de la Encarnación nos recuerda que Dios siempre nos sale al encuentro y es el Dios-con-nosotros, que pasa por los caminos a veces polvorientos de nuestra vida y, conociendo nuestra ardiente nostalgia de amor y felicidad, nos llama a la alegría. En la diversidad y la especificidad de cada vocación, personal y eclesial, se necesita escuchar, discernir y vivir esta palabra que nos llama desde lo alto y que, a la vez que nos permite hacer fructificar nuestros talentos, nos hace también instrumentos de salvación en el mundo y nos orienta a la plena felicidad.

Estos tres aspectos —escucha, discernimiento y vida— encuadran también el comienzo de la misión de Jesús, quien, después de los días de oración y de lucha en el desierto, va a su sinagoga de Nazaret, y allí se pone a la escucha de la Palabra, discierne el contenido de la misión que el Padre le ha confiado y anuncia que ha venido a realizarla «hoy» (cf. Lc 4,16-21).

La llamada del Señor —cabe decir— no es tan evidente como todo aquello que podemos oír, ver o tocar en nuestra experiencia cotidiana. Dios viene de modo silencioso y discreto, sin imponerse a nuestra libertad. Así puede ocurrir que su voz quede silenciada por las numerosas preocupaciones y tensiones que llenan nuestra mente y nuestro corazón.

Es necesario entonces prepararse para escuchar con profundidad su Palabra y la vida, prestar atención a los detalles de nuestra vida diaria, aprender a leer los acontecimientos con los ojos de la fe, y mantenerse abiertos a las sorpresas del Espíritu.

Si permanecemos encerrados en nosotros mismos, en nuestras costumbres y en la apatía de quien desperdicia su vida en el círculo restringido del propio yo, no podremos descubrir la llamada especial y personal que Dios ha pensado para nosotros, perderemos la oportunidad de soñar a lo grande y de convertirnos en protagonistas de la historia única y original que Dios quiere escribir con nosotros.

También Jesús fue llamado y enviado; para ello tuvo que, en silencio, escuchar y leer la Palabra en la sinagoga y así, con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, pudo descubrir plenamente su significado, referido a su propia persona y a la historia del pueblo de Israel.

Esta actitud es hoy cada vez más difícil, inmersos como estamos en una sociedad ruidosa, en el delirio de la abundancia de estímulos y de información que llenan nuestras jornadas. Al ruido exterior, que a veces domina nuestras ciudades y nuestros barrios, corresponde a menudo una dispersión y confusión interior, que no nos permite detenernos, saborear el gusto de la contemplación, reflexionar con serenidad sobre los acontecimientos de nuestra vida y llevar a cabo un fecundo discernimiento, confiados en el diligente designio de Dios para nosotros.

Como sabemos, el Reino de Dios llega sin hacer ruido y sin llamar la atención (cf. Lc 17,21), y sólo podemos percibir sus signos cuando, al igual que el profeta Elías, sabemos entrar en las profundidades de nuestro espíritu, dejando que se abra al imperceptible soplo de la brisa divina (cf. 1 R 19,11-13).

DISCERNIR

Jesús, leyendo en la sinagoga de Nazaret el pasaje del profeta Isaías, discierne el contenido de la misión para la que fue enviado y lo anuncia a los que esperaban al Mesías: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor» (Lc 4,18-19).

Del mismo modo, cada uno de nosotros puede descubrir su propia vocación sólo mediante el discernimiento espiritual, un «proceso por el cual la persona llega a realizar, en el diálogo con el Señor y escuchando la voz del Espíritu, las elecciones fundamentales, empezando por la del estado de vida» (Sínodo de los Obispos, XV Asamblea General Ordinaria, Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, II, 2).

Descubrimos, en particular, que la vocación cristiana siempre tiene una dimensión profética. Como nos enseña la Escritura, los profetas son enviados al pueblo en situaciones de gran precariedad material y de crisis espiritual y moral, para dirigir palabras de conversión, de esperanza y de consuelo en nombre de Dios. Como un viento que levanta el polvo, el profeta sacude la falsa tranquilidad de la conciencia que ha olvidado la Palabra del Señor, discierne los acontecimientos a la luz de la promesa de Dios y ayuda al pueblo a distinguir las señales de la aurora en las tinieblas de la historia.

También hoy tenemos mucha necesidad del discernimiento y de la profecía; de superar las tentaciones de la ideología y del fatalismo y descubrir, en la relación con el Señor, los lugares, los instrumentos y las situaciones a través de las cuales él nos llama. Todo cristiano debería desarrollar la capacidad de «leer desde dentro» la vida e intuir hacia dónde y qué es lo que el Señor le pide para ser continuador de su misión.

VIVIR

Por último, Jesús anuncia la novedad del momento presente, que entusiasmará a muchos y endurecerá a otros: el tiempo se ha cumplido y el Mesías anunciado por Isaías es él, ungido para liberar a los prisioneros, devolver la vista a los ciegos y proclamar el amor misericordioso de Dios a toda criatura. Precisamente «hoy —afirma Jesús— se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír» (Lc 4,20).

La alegría del Evangelio, que nos abre al encuentro con Dios y con los hermanos, no puede esperar nuestras lentitudes y desidias; no llega a nosotros si permanecemos asomados a la ventana, con la excusa de esperar siempre un tiempo más adecuado; tampoco se realiza en nosotros si no asumimos hoy mismo el riesgo de hacer una elección. ¡La vocación es hoy! ¡La misión cristiana es para el presente! Y cada uno de nosotros está llamado —a la vida laical, en el matrimonio; a la sacerdotal, en el ministerio ordenado, o a la de especial consagración— a convertirse en testigo del Señor, aquí y ahora.

Este «hoy» proclamado por Jesús nos da la seguridad de que Dios, en efecto, sigue «bajando» para salvar a esta humanidad nuestra y hacernos partícipes de su misión. El Señor nos sigue llamando a vivir con él y a seguirlo en una relación de especial cercanía, directamente a su servicio. Y si nos hace entender que nos llama a consagrarnos totalmente a su Reino, no debemos tener miedo. Es hermoso —y es una gracia inmensa— estar consagrados a Dios y al servicio de los hermanos, totalmente y para siempre.

El Señor sigue llamando hoy para que le sigan. No podemos esperar a ser perfectos para responder con nuestro generoso «aquí estoy», ni asustarnos de nuestros límites y de nuestros pecados, sino escuchar su voz con corazón abierto, discernir nuestra misión personal en la Iglesia y en el mundo, y vivirla en el hoy que Dios nos da.

María Santísima, la joven muchacha de periferia que escuchó, acogió y vivió la Palabra de Dios hecha carne, nos proteja y nos acompañe siempre en nuestro camino.

Francisco

Vaticano, 3 de diciembre de 2017.   Primer Domingo de Adviento.

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SANTA GEMMA GALGANI – 11 de Abril

 Santa Gemma Galgani   «Marcó su vida la pasión por Cristo crucificado. Fue agraciada con los estigmas y otros muchos dones. Sus múltiples padecimientos, rodeados de hechos inexplicables, no fueron comprendidos. Se ofreció como víctima por los pecadores»

Sus 25 años de vida estuvieron marcados en su mayoría por fenómenos místicos ante los cuales hubo disparidades, incomprensiones y numerosos desprecios. Nació en Borgonuovo de Capannori, Italia, el 12 marzo de 1878. Era la cuarta de ocho hermanos y la primera niña que alegraba el hogar. Su madre no quería bautizarla con el nombre de Gemma, que fue sugerido por un tío de la pequeña, porque en el martirologio no existían ascendentes de ninguna mujer canonizada que se hubiera llamado así. El párroco Olivio Dinelli con inspirado juicio alegó:«Muchas gemas hay en el cielo; esperemos que también ella sea un día otra Gemma del paraíso».

Cuando tenía un mes de vida la familia se trasladó a Lucca, donde la santa pasó el resto de su existencia. A los 4 años oraba tiernamente a María, amor que le inculcó Aurelia, su madre, junto a la devoción por Jesús crucificado: «De lo primero que me acuerdo es que mi mamá, cuando yo era pequeñita, acostumbraba a tomarme a menudo en brazos y, llorando… me enseñaba un crucifijo y me decía que había muerto en la Cruz por los hombres». La catequesis materna dio sus frutos sembrando en el corazón de Gemma una pasión desbordante por Cristo: «Jesús, yo quiero llegar con mi voz hasta los últimos confines del universo para alcanzar a todos los pecadores y gritarles que entren todos dentro de tu Corazón». Intuyendo Aurelia su inminente muerte, quiso que preparasen a la niña para la confirmación. Y mientras la recibía entendió que Jesús le pedía el sacrificio de verse privada de su madre.

Aurelia murió el 17 de septiembre de 1885 a los 39 años. Gemma tenía 7 y se refugió en la Virgen: «Al perder a mi madre terrena me entregué a la Madre del cielo. Postrada ante su imagen, le dije: ‘¡María!, ya no tengo madre en la tierra; se tú desde el cielo mi Madre’».Por fortuna, tuvo la certeza de que Ella le amparaba porque su personal calvario no había hecho más que empezar. A los 9 años inició sus estudios en el colegio de Santa Zita fundado por la beata Elena Guerra. Por esa época, al conocer la Pasión de Cristo sintió un dolor que le desgarraba por dentro acompañado de fiebre alta. El 17 de junio de 1887, festividad del Sagrado Corazón, determinó ser religiosa, sentimiento unido a «un ardiente anhelo de padecer y de ayudar a Jesús a sobrellevar la cruz». Se cumpliría con creces este deseo.

En 1894 pereció Gino, el primogénito de la familia, al que ella amaba de forma singular. En 1896 fue intervenida de una lesión en el pie, que se efectuó sin anestesia, debiendo soportar inmenso dolor, y el 25 de diciembre de ese año privadamente consagró a Dios su castidad. En 1897 falleció su padre Enrico, que había sido farmacéutico, y con su deceso llegó un periodo de sinsabores al hogar de los Galgani. Perdieron todo y los hermanos se separaron. Gemma fue acogida por unos tíos y pasó por un breve y convulso periodo. Relegó las prácticas religiosas y las reemplazó por diversiones. Pero el sufrimiento la perseguía. Y sin darle apenas tregua, a los 20 años se le presentó una osteítis en las vértebras lumbares que la dejó imposibilitada para caminar. Los dolores en la cabeza eran insoportables, la enfermedad avanzaba y los médicos la desahuciaron.

Aunque se había propuesto llevar la cruz, no ocultó su contrariedad: «le dije a Jesús que no rezaría más si no me curaba. Y le pregunté qué pretendía teniéndome asíEl ángel de la guarda me respondió: ‘Si Jesús te aflige en el cuerpo es para purificarte cada vez más en el espíritu’». Sanó con la mediación de santa Margarita María de Alacoque. La cortejaron dos caballeros que se prendaron de su belleza, pero no tuvieron nada que hacer; Dios era su único dueño. En los círculos del vecindariola conocían como «la jovencita de la gracia».

El año 1899 fue crucial. El 8 de junio se le manifestaron por vez primera los estigmas de la Pasión. Serían ostensibles en numerosas ocasiones cuando oraba, momento en que sudaba sangre. Meses más tarde, en el transcurso de una misión conoció a los padres pasionistas. Entonces sintió que Cristo le decía: «Tú serás una hija predilecta de mi Corazón».Estos religiosos la condujeron a la familia Gianni, cuya ayuda fue decisiva para afrontar lo que iba a sobrevenirle. Había caído en sus manos la vida de san Gabriel de la Dolorosa, escrita por el padre Germán de San Estanislao, C.P., que sería su director espiritual, y a partir de entonces su vida dio un giro radical. Las visiones, éxtasis y vaticinios comenzaron a sucederse mientras su salud empeoraba. Su virtud traspasaba la morada y los hechos inexplicables formaban parte de su día a día. Los estigmas invariablemente se le reproducían del jueves al viernes. Para que no viesen sus llagas usaba guantes negros y se ataviaba con un discreto vestido del mismo color. Aún así, no pudo evitar que estos favores saltaran a la calle. Y la misma gente que antes la admiró, se burlaba de ella y la tildaban de histérica y farsante. También el obispo Volpi, que fue su confesor, tuvo sus dudas. Paralelamente, los científicos no hallaban explicación a los hechos que le acontecían.

El padre Germán la sostuvo espiritualmente ante la exigencia de pruebas y el arrecio de las dificultades. Gemma sobrellevaba su dolor en silencio. Por su mediación se obraban grandes conversiones. Con todo, en su trayectoria espiritual hubo muchas incursiones violentas del diablo. En 1901 su director le indicó que redactase su biografía: «El cuaderno de mis pecados». En ella se percibe su profundo sentido victimal: se había ofrendado en holocausto por los pecadores. Instada por Cristo a fundar un monasterio para los pasionistas en Lucca, en 1901 enfermó gravemente. En el último periodo de su vida la oscuridad y la angustia por sus pecados le pesaron como una losa. Murió el Sábado Santo, 11 de abril de 1903, en medio de espantosos dolores que ofreció con carácter expiatorio. Ese año Pío X autorizó la erección del monasterio. Pío XI la beatificó el 14 de mayo de 1933. Pío XII la canonizó el 2 de mayo de 1940.

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BEATA CELESTINA (CATALINA) FARON – 9 de Abril

Beata Celestina (Catalina) Faron   «Ofreció su vida por una vocación sacerdotal, esperando que el díscolo prelado porque el que oraba incesantemente se reconciliara con la Iglesia, como así fue. Fue masacrada en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau» Celestina, nombre tomado al profesar en la congregación de las Pequeñas Siervas de la Inmaculada Concepción, fue beatificada junto a Natalia Tulasiewicz por Juan Pablo II el 13 de junio de 1999. Fueron las dos únicas mujeres que componían el grupo de 109 mártires. ¡Quién le iba a decir a la religiosa que compartiría ese altísimo honor con su fundador, Edmundo Bojanowski! Pero así lo determinó la divina Providencia que fue conduciéndola desde pequeña al camino de la plena consagración.

Nació en la ciudad polaca de Zabrzeży el 24 de abril de 1913. A los 5 años perdió a su madre y se trasladó al domicilio de unos familiares que cuidaron de ella con verdadera ternura. En este nuevo hogar alumbrado por la fe se impregnó del amor de Dios sintiéndose cada vez más cerca de María, a la que había elegido como Madre en su corazón. Su afecto por Teresa del Niño Jesús iba a tener gran trascendencia espiritual en su vida. A los 16 años dispuesta a ofrendar pobreza, obediencia y castidad, particularmente ésta última hasta la muerte, pidió ser admitida en la congregación de las Pequeñas Siervas. Y en 1930 inició el noviciado en la casa madre. Una de las líneas de este carisma se halla en el entorno rural donde proporcionan educación a los campesinos y a sus hijos a través de escuelas gratuitas y talleres de formación profesional. Al tiempo inculcan los principios de la fe. Así que la beata realizó cursos en Lviv, Poznań y Przemyślque le permitían ayudar a los demás con el rigor debido, sin descuidar la catequesis.

En 1936 obtuvo la capacitación en jardinería. Iba dejando el poso de su delicadeza con su forma de trato dispensado a los demás, siempre colmado de atenciones. En 1938 fue destinada a Brzozow donde tenían un jardín de infancia. Se puso al frente del mismo. Los niños fueron «sus grandes tesoros». Compartían su corazón junto a los enfermos, otra de sus debilidades. Por su excelente quehacer con ellos fue reconocida y respetada en la ciudad. Era una mujer inteligente, discreta y valerosa. Estaba al tanto de las vicisitudes de la historia y, cómo no, de lo que acontecía en la Iglesia. Le animaba el celo apostólico con ese visible afán de conquistar a las personas para Cristo.

Hallándose en Lviv aconteció un hecho doloroso al que dio una respuesta similar a la ofrecida por Teresa de Lisieux. Supo que un antiguo obispo católico, WładysławMarcin Faron, cuyo apellido coincidía con el suyo aunque no les unía parentesco alguno,había apostatado de la Iglesia. Y ante sus hermanas de comunidad ofreció su vida por la conversión del prelado. De forma taxativa, consciente de las consecuencias de tan magnánimo gesto, confesó que se disponía a morir por él. En 1938 había sido elegida superiora de la comunidad. Y su gran labor fue más que ostensible en el orfanato que dirigía. Durante unos años trató de paliar las graves carencias que trajo consigo el nazismo y de infundir esperanza en los corazones atemorizados de tantos. En 1942 fue delatada a la Gestapo. El propietario del edificio que ocupaban era un activista político que había prestado una de las habitaciones a miembros principales de la organización y la labor que llevaban a cabo quedó al descubierto. Una de las hermanas le aconsejó huir, pero ella pensó en los que no tuvieron posibilidad de escapar y en la repercusión que su desaparición podría tener para el resto de su comunidad. Y se dispuso a materializar la promesa que hizo abrazándose a la cruz. Sin dudarlo, se presentó ante la Gestapo.

Le esperaba un camino de atroces sufrimientos. Desde que se produjo su detención a finales de agosto de 1942 pasó por las prisiones de Jaslo y de Tarnow hasta que el 6 de enero de 1943 fue trasladada a Auschwitz-Birkenau. Condenada a ser menos que un número –el que le tatuaron fue el 27989–, quedó recluida en el bloque 7. La muerte iría llegándole lentamente, aunque el acero del odio que acompañaba a sus hostigadores no logró penetrar en su corazón. El látigo, el barro, el frío, la inanición, nauseabundos roedores e insectos en medio de un inmundo espacio habitado por el terror y la angustia eran compartidos por otros congéneres injustamente atrapados en el lúgubre campo de concentración. Contrajo el tifus, la sarna, y vio como se abría la cicatriz de una antigua intervención dejando al descubierto en la ingle una llaga supurante que no podía cerrarse y que apenas le permitía mantenerse en pie.

Conducida al bloque 24, abandonada en su dolor por los crueles carceleros, afrontó una tuberculosis con hemorragias recurrentes que se unían a la peste, la falta de alimentos y de agua acentuando su calvario. Los más afectados por las plagas eran los que se hallaban en las literas a ras de tierra, como la suya. Pero ella, en medio de tanto sufrimiento, se esforzaba por animar a los que tenía al lado y agradecía las muestras de solidaridad y bondad que recibía de sus desdichados compañeros. Los que sobrevivieron, impresionados por su conformidad, confianza, mansedumbre, humildad y fortaleza ante tanta calamidad, serían testigos de su causa. Agradecía a Dios poder ofrecerle su infortunio. Consideraba que estaba cumpliendo su voluntad.

Solía rezar el rosario que había realizado con migas de pan, y ofrecía sus oraciones por la conversión de los pecadores, su congregación, su país y los sacerdotes del campamento que eran torturados y llevados al crematorio; se afligía de que no pudieran oficiar la misa. Además, oraba por el artífice de tanta tragedia: Hitler. Lo más importante para ella era recibir la comunión. Un sacerdote que la llevó clandestinamente se la dio el día 8 de diciembre 1943. La consideró su viático. Y movida por una antigua convicción de que no moriría antes de tomarla, al comulgar supo que su fin estaba cerca. Falleció el 9 de abril de 1944. El prelado por el que dio su vida, más tarde se reconcilió con la Iglesia.

 

 

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II DOMINGO DE PASCUA – 8 de Abril

« HEMOS VISTO AL SEÑOR »

 SANTO EVANGELIO (Juan 20, 19 – 31)

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.»

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. »

Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:

 «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»

Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.» A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:  «Paz a vosotros.» Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»

Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!»

Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Palabra del Señor

“UN DESAFIO A NUESTRA FE”

Tomás es un tipo tan de hoy. Quiere meter los dedos en las heridas de las manos y del costado. Quiere pisar firme en su vida. No quiere ser ingenuo, ni tontaina, ni bobalicón, ni hablar por hablar, quiere seguridades…¿y quién no? Tomás realmente era el portavoz de todos nosotros y de los demás apóstoles, que pensaban y esperaban, creían y dudaban, por igual. Todos pasaron y pasamos nuestras gripes de fe, ninguno cree a pies juntillas que Jesús era Dios. Tomás tenía miedo a creer, creyó, pero dolorosamente y les ponía difícil la fe a los demás apóstoles y a nosotros. A Jesús lo reconocemos… por sus heridas. Sólo cuando metemos la mano en ellas reconocemos que está vivo, que no es un cuento. “Señor mío y Dios mío”. Tomás se fue a propagar el evangelio, hasta morir martirizado por proclamar su fe en Jesucristo resucitado. Señor creo, pero aumenta mi fe. Señor, quiero meter mis dedos en tu costado, en las muchas heridas que sigues teniendo hoy, en los sacramentos y en mis hermanos más necesitados.

Citas para reflexionar:

  • “Cada vez que salgo de la misa tengo que salir mejor de como entré. Si nosotros salimos de la iglesia charlando: “mira este, mira aquél, con la lengua larga” esto significa que «la misa no entró en mi corazón»”. Papa Francisco
  • “Mi cuerpo y mi alma no son sino una pura llaga de pecados. Todo en mí tiene la fetidez de mis culpas” San Vicente Ferrer
  • “Así como hay que amar a Dios con la contemplación, también hay que amar al prójimo con la acción”  San Isidoro de Sevilla

Noticias de la Iglesia:

  • El Papa Francisco bautizó a ocho adultos: tres mujeres y cinco hombres, de entre 28 y 52 años, durante la Vigilia Pascual .
  • En la mañana de Pascua, domingo 1 de abril, el Papa celebró la misa en la explanada de la Basílica de San Pedro, Después de la celebración, desde la logia, dio la bendición “Urbi et Orbi”, a la ciudad y al mundo. Como cada año, la Plaza de San Pedro estaba decorada con flores, especialmente amarillas, para la ocasión: 50.000 plantas. Incluyendo 1.000 orquídeas, que son traídas de los Países Bajos desde hace 32 años.
  • Los Jardines Vaticanos contarán con una estatua en bronce de San Gregorio de Narek, que vivió entre los años 951 y 1010. Doctor de la Iglesia y símbolo del ecumenismo entre cristianos católicos y ortodoxos.
  • El beato Pablo VI, Papa, podría ser el santo patrón para la protección de los no nacidos, una vez sea canonizado este año.
  • El lunes 9 se presentará la Exhortación Apostólica del Santo Padre Francisco «Gaudete et Exsultate», sobre la llamada a la santidad en el mundo contemporáneo.
  • La tentación del juvelinismo, el 55 % de los jóvenes españoles declaran no tener religión alguna, el 60 % no asiste con frecuencia a oficios religiosos y el 64 % afirman no rezar de forma habitual.
  • La Diócesis de León se sumará este próximo lunes día 9 de abril, a la celebración de la Jornada por la Vida con el lema “Educar para acoger el don de la vida”. Y bajo ese lema tendrá lugar a partir de las 18,30 horas un acto público en la Plaza de Botines.

BIENAVENTURANZAS DE LA RESURRECCIÓN

*Felices quienes mueren cada día al pecado del egoísmo y renacen a una vida nueva. Quienes están persuadidos que el odio, la guerra, la maldad y la sinrazón jamás podrán vencer a las fuerzas de la vida.

*Felices quienes  saben descubrir, entre las realidades de muerte del mundo de hoy, signos de vida y esperanza.

*Felices quienes  alcanzan la convicción, desde su compromiso vital, de que tras las derrotas cotidianas, está latiendo la victoria de la vida.

*Felices quienes  riegan con gotas de vida, quienes siembran semillas de vida, quienes alientan deseos de una vida en plenitud.

*Felices quienes han logrado percibir, detrás de la muerte de millones de inocentes, el dolor, la rebeldía, la audacia, la llamada a una entrega por la vida.

*Felices quienes han transformado su existencia por los testimonios de los que han derramado su sangre por la vida de otros seres humanos.

*Felices quienes creen en el Dios de la vida. Y quienes creen en una nueva humanidad que pueda ser feliz y disfrutar de la vida. Unos y otros, juntos, lograrán que triunfe la pasión por la vida, otra tierra más llena de vida.

*Felices quienes descubren paso a paso, en su vida, que la última palabra no la tiene la muerte sino la resurrección.

EL VIA LUCIS

El vía lucis es la continuación normal y lógica del vía crucis, dice el salesiano Luis Rosón, vinculado a la familia de Don Bosco, en cuyo seno nació en 1988, esta devoción pospascual. Las 14 estaciones comprenden el tiempo que media entre la Resurrección y Pentecostés. Había mucho Viernes Santo y poco Domingo de Pascua. En el año 2002, la Congregación para el Culto Divino avaló esta devoción afirmando que el vía lucis es «una óptima pedagogía de la fe» en medio de «una sociedad marcada por la cultura de la muerte, con sus expresiones de angustia y apatía», a la que ofrece «los valores esencialmente pascuales: la liberación, la alegría y la paz». Gracias a la resurrección hay un futuro para el hombre.

ORACIÓN PASCUAL:

CREEMOS SEÑOR, PERO AUMENTA NUESTRA FE.

CREEMOS SEÑOR, PERO AUMENTA NUESTRA ALEGRÍA.

CREEMOS SEÑOR, PERO AUMENTA NUESTRO AMOR:

CREEMOS SEÑOR, PERO AUMENTA NUESTRA ESPERANZA:

CREEMOS SEÑOR, PERO AUMENTA NUESTRA FORTALEZA:

CREEMOS SEÑOR, PERO AUMENTA NUESTRO ENTUSIASMO:

CREEMOS SEÑOR, PERO AUMENTA NUESTRA ILUSIÓN:

CREEMOS SEÑOR, PERO AUMENTA NUESTRA PAZ

CREEMOS SEÑOR, PERO AUMENTA NUESTRA GENEROSIDAD

CREEMOS SEÑOR, PERO AUMENTA NUESTRO ESPÍRITU

AMÉN

 

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DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA – 8 Abril

Hoy la Iglesia Universal celebra la Fiesta de la Divina Misericordia, establecida por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos el 23 de mayo del 2000 por indicación de san Juan Pablo II, para que tenga lugar el Segundo Domingo de Pascua.

El objetivo de esta Fiesta es hacer llegar a los corazones de cada persona el mensaje de que Dios es Misericordioso y ama a todos.

“Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea un refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores”, le dijo Jesús a Santa Faustina.

“Las almas mueren a pesar de mi amarga Pasión. Les ofrezco la última tabla de salvación, es decir, la Fiesta de mi Misericordia. Si no adoran mi misericordia morirán para siempre”, le señaló Cristo a la santa en otra ocasión.

En este día los fieles pueden obtener indulgencias plenarias y con el fin de celebrar apropiadamente esta festividad, se recomienda rezar la Coronilla de la Divina Misericordia.

CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA

Usando una cuenta del Rosario empezamos con:
Padre Nuestro… Ave María… El Credo…

  • Al comenzar cada misterio decimos:

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero.

  • En cada cuenta pequeña decimos:

Por Su dolorosa Pasión ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

  • Al finalizar las cinco misterio de la coronilla decimos:

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.

5 RAZONES PARA REZARLA

1. Jesús lo pide

Jesús se le apareció a la religiosa polaca santa María Faustina Kowalska    (1905-1938) y le pidió dar a conocer la misericordia divina a través de tres medios:

a) La imagen con la inscripción “Jesús, en Ti confío”.

Dijo Jesús: “Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá”.

b) La fiesta de la Divina Misericordia, el Segundo Domingo de la Misericordia (este año el 8 de abril).

Dijo Jesús: “Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores… El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas.” (Ídem, #699).

c) La oración que Él le dictó: “Coronilla de la Divina Misericordia”.

2. Se obtienen gracias extraordinarias

Jesús dijo: “Oh, qué gracias más grandes concederé a las almas que recen esta Coronilla; las entrañas de Mi misericordia se enternecen por quienes rezan esta Coronilla” (Ídem #848).

Dijo: “Hasta el pecador más empedernido, si reza esta Coronilla una sola vez, recibirá la gracia de Mi misericordia infinita…deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en Mi misericordia” (Ídem #687).

Prometió: “Defenderé como Mi gloria a cada alma que rece esta Coronilla en la hora de la muerte, o cuando los demás la recen junto al agonizante, quienes obtendrán el mismo perdón” (Ídem #811).

3. El Papa Francisco lo recomienda

El 23 de abril de 2017 el Papa Francisco presidió el Regina Coeli desde la ventana del estudio pontificio y recordó que la Divina Misericordia “es la piedra angular en la vida de la fe y la forma concreta con la que damos visibilidad a la resurrección de Jesús”. También dijo que es un instrumento contra la violencia y el rencor.

En el Segundo Domingo de Cuaresma de 2016, el Papa Francisco mandó repartir a los fieles en la Plaza de San Pedro “cajitas de Misericordia”, “medicina para el mundo de hoy” que contenían la imagen del Señor de la Divina Misericordia, la explicación de la Coronilla y un Rosario para rezarla.

En su Bula “Misericordie Vultus”, el Papa llama a Santa Faustina “grande apóstol de la misericordia” y pide su intercesión.

4. Es sumamente fácil rezarla.

Ya hemos expuesto como debe hacerse.

5. Sólo toma cinco minutos.

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SAN ISIDORO DE SEVILLA – 4 de Abril

PATRÓN DE INTERNET

San Isidoro de Sevilla (Murillo)   Gloria de la Iglesia católica, uno de sus grandes santos y doctores que plasmó su vasto saber en la gran obra Etimologías. Cuatro de sus hermanos, tres de los cuales fueron obispos como él, son santos. Es el patrón de Internet»

En su casa se respiraban aires de santidad. Tres de sus hermanos fueron obispos canonizados: Leandro, Fulgencio e Isidoro. Y también su hermana Florentina fue religiosa y santa. Isidoro probablemente nació en Cartagena, España, el año 560. Como perdió a sus padres siendo niño, su hermano Leandro asumió las funciones de educador y tutor suyo. Y a fe que consiguió que el pequeño recibiese tan esmerada educación que el acervo espiritual y cultural que se ocupó de proporcionarle le convertiría en uno de los grandes y santos doctores de la Iglesia. Y eso, que según la tradición, a Leandro costó entrarle en vereda, porque Isidoro no era un alumno ejemplar; faltaba o se escapaba de la escuela alguna vez. Lo que da idea de que cuando se cree en una persona, aunque sea díscola, y se mantiene un pulso inalterable en su educación, los frutos no se hacen esperar. Además, sobre Isidoro ya pendía claramente la voluntad divina que iba a encaminar sus pasos en la buena dirección para que se cumplieran en él sus designios. Y aunque se escabullía huyendo de su responsabilidad, un día cambiaron radicalmente las tornas. Sucedió todo de forma sencilla ante una circunstancia que nada tiene de particular, pero que fue de sumo provecho para él. Mientras vagabundeaba se acercó a un pozo para sacar agua y observó que el roce de las cuerdas había provocado hendiduras en la rígida piedra. Así comprendió el valor de la constancia y de la voluntad del hombre que quiebran cualquier contratiempo que se presente en la vida por complejo que parezca. Esta simple constatación de carácter pedagógico le llevó por nuevos derroteros. Con espíritu renovado se afanó en el estudio desde ese instante hasta el fin de sus días.

Es el último de los padres latinos. Se formó con las lecturas de textos de Marcial, san Agustín, Cicerón y san Gregorio Magno, con el que mantuvo gran amistad. Su obra cumbre, las Etimologías, es una summa que se convirtió por derecho propio en texto ineludible para los estudiosos hasta mediados del siglo XVI; en ella se aprendía todo lo concerniente a la ciencia antigua. No era fácil que un proyecto tan ambicioso le permitiera compartir la riqueza de su formación, como deseó, y quizá podría haber logrado acotando los temas. Es una carencia que se aprecia en este trabajo que, pese a todo, trasluce el rigor y fidelidad a la genuina tradición católica. En todo caso, su enciclopédica formación (es autor de innumerables tratados en los que se compendian temas que abarcan todo el saber humano) no ensombrecía su humildad y sencillez. Fue reconocido por su caridad con los pobres, a los que nunca faltaron sus limosnas. A nivel espiritual experimentó una gran lucha interior que le llevaba a negarse a sí mismo. Fue la tónica existencial que marcó prácticamente todo su acontecer. Seguramente ayudó a su hermano Leandro en la diócesis de Sevilla, de la que era prelado. Cuando murió, le sucedió en el cargo.

Sin descuidar la labor intelectual –continuó escribiendo obras filosóficas, lingüísticas e históricas– desempeñó su misión pastoral de manera intensa y fecunda. Era perfectamente consciente del alcance que tienen tanto la vida contemplativa como la activa. Al respecto hizo notar: «El siervo de Dios, imitando a Cristo, debe dedicarse a la contemplación, sin negarse a la vida activa. Comportarse de otra manera no sería justo. De hecho, así como hay que amar a Dios con la contemplación, también hay que amar al prójimo con la acción. Es imposible, por tanto, vivir sin una ni otra forma de vida, ni es posible amar si no se hace la experiencia tanto de una como de otra». Mostró especial preocupación por la formación espiritual e intelectual de los sacerdotes. Por eso fundó un colegio eclesiástico instruyéndoles personalmente.

Presidió dos concilios, el segundo de Sevilla en 619, y el cuarto de Toledo en 633. Muchos de los decretos se debieron a él, en particular el que indicaba que se estableciese un seminario en todas las diócesis. Sus treinta y siete años de episcopado fueron dedicados en gran medida a seguir los pasos de su hermano, intentando convertir a los visigodos del arrianismo al catolicismo. También emuló a Leandro en lo concerniente a la disciplina eclesiástica en los sínodos. Su organización recayó sobre ambos.

Se conoce el alcance de su oratoria gracias a san Ildefonso, que fue discípulo suyo: «la facilidad de palabra era tan admirable en san Isidoro, que las multitudes acudían de todas partes a escucharle y todos quedaban maravillados de su sabiduría y del gran bien que se obtenía al oír sus enseñanzas». Éstas superaron con creces a la mayoría de estudiosos y prolíficos autores de la historia. Escribió un diccionario de sinónimos, un tratado de astronomía y geografía, un resumen de la historia desde la creación, biografías de hombres ilustres, un libro sobre los valores del Antiguo y del Nuevo Testamento, un código de reglas monacales, varios tratados teológicos y eclesiásticos y la historia de los visigodos, de excepcional valor por ser la única fuente de información sobre los godos. También pertenece a su autoría una historia de los vándalos y de los suevos. Incluso completó el misal y breviario mozárabes que su hermano Leandro comenzó a adaptar de la antigua liturgia española.

Tuvo la magnífica visión de no dejar a España sepultada en la barbarie. Mientras el resto de Europa se desintegraba, la convirtió en un envidiado centro de cultura. Viéndose a punto de morir, pidió perdón por sus faltas, sentimiento que había hecho extensible a todos sus enemigos, y rogó que oraran por él. Dio todo lo que tenía a los pobres y el 4 de abril del año 636 entregó su alma a Dios. El concilio de Toledo lo denominó «gloria de la Iglesia católica». En 1063 sus restos fueron trasladados a León y allí reciben culto. Fue canonizado por Clemente VIII en 1598. El 25 de abril de 1722 Inocencio XIII lo proclamó doctor de la Iglesia. Añadir como anécdota que en 2001 fue elegido patrón de internet.

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MENSAJE PASCUAL DEL PAPA FRANCISCO

Bendición Urbi et Orbi, Pascua © Vatican NewsQueridos hermanos y hermanas, ¡Feliz Pascua! Jesús ha resucitado de entre los muertos.

Junto con el canto del aleluya, resuena en la Iglesia y en todo el mundo, este mensaje: Jesús es el Señor, el Padre lo ha resucitado y él vive para siempre en medio de nosotros.

Jesús mismo había preanunciado su muerte y resurrección con la imagen del grano de trigo. Decía: «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24). Y esto es lo que ha sucedido: Jesús, el grano de trigo sembrado por Dios en los surcos de la tierra, murió víctima del pecado del mundo, permaneció dos días en el sepulcro; pero en su muerte estaba presente toda la potencia del amor de Dios, que se liberó y se manifestó el tercer día, y que hoy celebramos: la Pascua de Cristo Señor

Nosotros, cristianos, creemos y sabemos que la resurrección de Cristo es la verdadera esperanza del mundo, aquella que no defrauda. Es la fuerza del grano de trigo, del amor que se humilla y se da hasta el final, y que renueva realmente el mundo. También hoy esta fuerza produce fruto en los surcos de nuestra historia, marcada por tantas injusticias y violencias. Trae frutos de esperanza y dignidad donde hay miseria y exclusión, donde hay hambre y falta trabajo, a los prófugos y refugiados —tantas veces rechazados por la cultura actual del descarte—, a las víctimas del narcotráfico, de la trata de personas y de las distintas formas de esclavitud de nuestro tiempo.

Y, hoy, nosotros pedimos frutos de paz para el mundo entero, comenzando por la amada y martirizada Siria, cuya población está extenuada por una guerra que no tiene fin. Que la luz de Cristo resucitado ilumine en esta Pascua las conciencias de todos los responsables políticos y militares, para que se ponga fin inmediatamente al exterminio que se está llevando a cabo, se respete el derecho humanitario y se proceda a facilitar el acceso a las ayudas que estos hermanos y hermanas nuestros necesitan urgentemente, asegurando al mismo tiempo las condiciones adecuadas para el regreso de los desplazados.

Invocamos frutos de reconciliación para Tierra Santa, que en estos días también está siendo golpeada por conflictos abiertos que no respetan a los indefensos, para Yemen y para todo el Oriente Próximo, para que el diálogo y el respeto mutuo prevalezcan sobre las divisiones y la violencia. Que nuestros hermanos en Cristo, que sufren frecuentemente abusos y persecuciones, puedan ser testigos luminosos del Resucitado y de la victoria del bien sobre el mal.

Suplicamos en este día frutos de esperanza para cuantos anhelan una vida más digna, sobre todo en aquellas regiones del continente africano que sufren por el hambre, por conflictos endémicos y el terrorismo. Que la paz del Resucitado sane las heridas en Sudán del Sur: abra los corazones al diálogo y a la comprensión mutua. No olvidemos a las víctimas de ese conflicto, especialmente a los niños. Que nunca falte la solidaridad para las numerosas personas obligadas a abandonar sus tierras y privadas del mínimo necesario para vivir.

Imploramos frutos de diálogo para la península coreana, para que las conversaciones en curso promuevan la armonía y la pacificación de la región. Que los que tienen responsabilidades directas actúen con sabiduría y discernimiento para promover el bien del pueblo coreano y construir relaciones de confianza en el seno de la comunidad internacional.

Pedimos frutos de paz para Ucrania, para que se fortalezcan los pasos en favor de la concordia y se faciliten las iniciativas humanitarias que necesita la población.

Suplicamos frutos de consolación para el pueblo venezolano, el cual —como han escrito sus Pastores— vive en una especie de «tierra extranjera» en su propio país. Para que, por la fuerza de la resurrección del Señor Jesús, encuentre la vía justa, pacífica y humana para salir cuanto antes de la crisis política y humanitaria que lo oprime, y no falten la acogida y asistencia a cuantos entre sus hijos están obligados a abandonar su patria.

Traiga Cristo Resucitado frutos de vida nueva para los niños que, a causa de las guerras y el hambre, crecen sin esperanza, carentes de educación y de asistencia sanitaria; y también para los ancianos desechados por la cultura egoísta, que descarta a quien no es «productivo”

Invocamos frutos de sabiduría para los que en todo el mundo tienen responsabilidades políticas, para que respeten siempre la dignidad humana, se esfuercen con dedicación al servicio del bien común y garanticen el desarrollo y la seguridad a los propios ciudadanos.

Queridos hermanos y hermanas,

También a nosotros, como a las mujeres que acudieron al sepulcro, van dirigidas estas palabras: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado» (Lc 24,5-6). La muerte, la soledad y el miedo ya no son la última palabra. Hay una palabra que va más allá y que solo Dios puede pronunciar: es la palabra de la Resurrección (cf. Juan Pablo II, Palabras al término del Vía Crucis, 18 abril 2003). Ella, con la fuerza del amor de Dios, «ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos» (Pregón pascual).

¡Feliz Pascua a todos!

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