XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO -CICLO A- 16 de Julio

“OTRA CAYÓ EN TIERRA BUENA Y DIO FRUTO”

(Mateo 13, 1-9)

SANTO EVANGELIO:

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y toda la gente se quedó de pie en la orilla.

Les habló muchas cosas en parábolas:

«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.

Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.

Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron.

Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta.

El que tenga oídos, que oiga».

Palabra del Señor.

LLAMADOS A DAR O HACER ALGO  (Javier Leoz)

Avanza el mes de julio y también el Tiempo Ordinario con el que vamos descubriendo, siguiendo y escuchando los pensamientos y estilo de Jesús de Nazaret.

1. En estos tres próximos domingos, incluido el de hoy, vamos a meditar tres impresionantes parábolas conocidas como las parábolas del Reino.

¿Qué pretenden? Ni más ni menos que sensibilizarnos, interpelarnos seriamente en el cómo vivimos nuestra fe y si hacemos algo por transmitirla a los demás.

¡Cuántas cosas recibimos de Dios! Hay algunos que dicen que no; que todo lo que son, adquieren, mueven y disfrutan, es fruto de la casualidad o del propio esfuerzo.

Los creyentes, sin embargo, sabemos que Dios dirige como nadie esta complicada maquinaria del mundo y que, nada de lo que acontece en él, ocurre sin su consentimiento.

Qué bueno sería que saboreásemos la parábola de este domingo. Salió el sembrador a sembrar y, encontró a gente como nosotros. Y por si no nos hemos dado cuenta, nosotros, somos campo y sembradores a la vez. ¿Que…cómo puede ser? ¿Que es imposible? ¡Somos siembra y sembrador!

Desde el día de nuestro Bautismo, el Señor, puso en nosotros la semilla de la fe. A continuación, con el paso de los años, en el campo de nuestra vida espiritual, el Señor ha ido depositando, una y otra vez, simientes de su amor, de su Eucaristía, del Sacramento de la Reconciliación. ¿O es que, los sacramentos, no son pepitas de las buenas, de esas que crecen y nos hacen fuertes frente a tantas adversidades?

Pero, como en los campos castigados por la sequía o por la cizaña, también con nosotros ocurre algo parecido: o queremos y no podemos, o dejamos malograr aquello que Dios depositó en lo más hondo de nuestras entrañas.

2. ¿Qué tal va la cosecha? Nos pregunta el Señor en este domingo. Que ¿qué tal va, Señor? ¡Aquí nos tienes! Lo intentamos; queremos ser de los tuyos, pero somos muy nuestros; queremos dar la cara por ti, pero tenemos miedo a que nos lastimen; nos gustaría anunciar tu Reino, pero preferimos sentarnos frente al televisor y dejarnos seducir por los anuncios de bienes pasajeros.

Es así, amigos; nuestra vida cristiana ha estado muy acostumbrada a recibir. ¿Y cuándo vamos a dar? ¿Cómo San Pablo, sabemos de quién nos hemos fiado? Un campo, como el de los cristianos, no puede estar en permanente vacación. Mejor dicho; una vida, como la de los cristianos, no puede conformarse con mirar hacia el cielo; con esperar a que todo se nos dé hecho. Hemos recibido mucho y, en justicia y por contraprestación, por amor a Dios y por coherencia, hemos de brindar algo de lo mucho que Dios nos da. ¿Lo intentamos?

-Los que sois padres ¿por qué no os involucráis un poco más en la educación cristiana de vuestros hijos? ¿Estáis dando el tanto por ciento que Dios espera de vosotros?

-Los que somos sacerdotes ¿anunciamos el Reino con todas las consecuencias o…lo hacemos de una forma dulce y descafeinada para no herir sensibilidades? ¿Tal vez –como dice Papa Francisco- más funcionarios que consagrados?

-Los que sois políticos o tenéis algún cargo de responsabilidad ¿Lo hacéis para todos o sólo para algunos?

-Los que sois jóvenes ¿sentís, en vuestra vida, algo más que la pura apariencia, las prisas, el disfrute o la fiesta?

-Los que sois niños ¿os dais cuenta de lo mucho que otros hacen por vosotros?

Un campo, el espiritual, que no se cuida, el día de mañana nos pasa factura.

3. Sí; es verdad. Tenemos que hacer todos, algo más. ¡Hemos recibido tanto! ¡No podemos guardar, el tesoro de la fe, en el banco de nuestros propios intereses! No podemos consentir que, la semilla de la fe, se pierda por falta de interés, por timidez, por falsas vergüenzas o, simplemente, porque ya no nos hemos preocupado de regalarla con el abono de la oración, la Palabra de Dios, la caridad o la Eucaristía dominical.

Por cierto, hoy más que nunca, el sembrador sigue mirando y saliendo a sus campos. El Señor, sigue observando a los creyentes y ¡cuánto espera de ellos! ¡Cuánto espera de nosotros!

¿Estamos dispuestos hacer algo por Cristo? Para muestra un botón; miremos a nuestro alrededor. ¡Cuántas almas secas! ¡Cuántos corazones que palpitan con todo y de todo, menos con Dios! ¡Cuánto maligno disfrazado de bienestar aparente!

Si, amigos; a tiempos difíciles… cristianos valientes y convencidos. En tiempos de incredulidad; hombres y mujeres que sepan en quién creen, por qué y para qué. Hay que huir del “cristiano bajo mínimos” y lanzarnos con todas las consecuencias, con audacia y entusiasmo, a la siembra de Cristo en el mundo. Y es que, un domingo más, sale el sembrador….y malo será que nos encuentre al “0” por ciento.

ORACIÓN: QUIERO, SEÑOR

Ser campo, donde tu mano siembre,

y trabajo donde yo me afane.

Ser camino por donde tú te acerques,

y sendero por el que otros, al avanzar con ellos,

puedan llegar a conocerte y amarte.

QUIERO, SEÑOR

Que las piedras que entorpecen tu gran obra

las deje a un lado, con la ayuda de tu Palabra

Que la superficialidad en la que navego

dé lugar a la profundidad de tu Misterio

QUIERO, SEÑOR

Que nunca se seque en mí

lo que, en mi Bautismo, Tú iniciaste

Que las zarzas del materialismo

no ahoguen la vida del Espíritu

que en mi alma habita

Que el sol abrasador, de la comodidad

o del materialismo,

nunca sean más grandes que mi deseo

de amarte, seguirte y ofrecer mi vida por Ti.

QUIERO, SEÑOR

Dar el diez, o el veinte o el treinta por ciento

por Ti y por tu Reino,

más, bien Tú lo sabes,

que eres el Dueño de mi hacienda

el responsable de mis campos

la mano certera de mis sembrados

QUIERO, SEÑOR

Que lo que me des, yo esté dispuesto

a entregarlo a todos aquellos

que todavía no te conocen

QUIERO, SEÑOR

Que, siendo campo con tantas posibilidades,

metas Tú, la mano del Buen Sembrador,

y recojas lo que más necesites

para el mundo y para mis hermanos

Amén.

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, HOY 16 DE JULIO

EL ESCAPULARIO ACREDITADO

Muchos Papas, santos como San Alfonso Ligorio, San Juan Bosco, San Claudio de la Colombiere, y San Pedro Poveda, tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y llevaban el escapulario. Juan Pablo II, que quiso ser carmelita, ha manifestado que lleva el escapulario de la Virgen, como Terciario Carmelita que ha profesado. Los teólogos han explicado que según la promesa de la Virgen, quien tenga impuesto el escapulario y lo lleve, recibirá de María a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia final.

Para el cristiano, el escapulario es una señal de su compromiso de vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo de la Virgen Santísima y el signo del amor y la protección maternal de María, que envuelve a sus devotos en su manto, como lo hizo con Jesús al nacer, como Madre que cobija a sus hijos. Cubrió Dios con un manto a Adán y Eva después del pecado; Jonatán dio su manto a David en señal de su amistad, y Elías le dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida. San Pablo nos dice que nos revistamos de Cristo, con el vestido de sus virtudes. El escapulario es el signo de que pertenecemos a María como sus hijos, consagrados y entregados a ella, para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. En el himno de la carta a los Efesios (1,3), oración de bendición a Dios Padre, San Pablo delinea las diferentes etapas del plan de salvación a través de la obra de Cristo. En el centro resuena la palabra griega «mysterion», un término asociado a los verbos que hacen referencia a la revelación («revelar», «conocer», «manifestar»). Este es el gran proyecto secreto que el Padre había custodiado en sí mismo desde la eternidad y que había decidido actuar y revelar «cuando llegase el momento culminante» en Jesucristo, su Hijo. En el himno aparecen salpicadas las acciones salvíficas de Dios por Cristo en el Espíritu. El Padre nos escoge desde la eternidad para que seamos santos e irreprochables en el amor, después nos predestina a ser sus hijos, nos redime y nos perdona los pecados, nos desvela plenamente el misterio de la salvación en Cristo, y nos da la herencia eterna, ofreciéndonos ya desde ahora como prenda el don del Espíritu Santo prenda de la resurrección final.

FÁTIMA Y EL ESCAPULARIO  

En la última aparición de Fátima, octubre de 1917, día del milagro del sol, la Virgen vino vestida con el hábito carmelita y con el escapulario en la mano. El Papa Pío XII, que recomendó frecuentemente el Escapulario, en 1951, 700 aniversario de la aparición de Nuestra Señora a San Simón Stock, ante una numerosa audiencia en Roma, exhortó a vestir el Escapulario como “Signo de Consagración al Inmaculado Corazón de María, que nos marca como hijos escogidos de María y se convierte para nosotros en un “Vestido de Gracia”.

PLEGARIA

Madre del Carmelo:

Tengo mil dificultades, ayúdame.

De los enemigos del alma, sálvame.

En mis desaciertos, ilumíname.

En mis dudas y penas, confórtame.

En mis enfermedades, fortaléceme.

Cuando me desprecien, anímame.

En las tentaciones, defiéndeme. En horas difíciles, consuélame.

De mis pecados, perdóname.

Con tu corazón maternal, ámame.

Con tu inmenso poder, protégeme en tus brazos de Madre.

Al expirar, recíbeme.

Virgen Santísima del Carmen,

ruega por nosotros. Amén.”

 

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LA CARRETILLA DEL TRAPECISTA

Un circo ambulante hacia las delicias del público.

Un trapecista se colocaba sobre un alambre tensado entre dos extremos del circo y a mucha altura desarrollaba sus ejercicios de acrobacia. Una de sus demostraciones consistía  en  llevar una carretilla sobre el alambre. Llega  a la meta. Se vuelve y retrocede. Se detiene. Grita desde arriba a los espectadores: “¿Creen que puedo arrastrar la carretilla hasta el otro extremo?”.

Todos toman la pregunta como una broma y le gritan en voz alta: “Naturalmente, si la has pasado antes”.

Pero el artista no se conforma con esto y se dirige directamente a uno de la primera fila y le pregunta: “¿Lo cree usted realmente?”

De nuevo brota el mismo grito de entusiasmo: “¡Sí, naturalmente!”. “Entonces -dice el artista- venga y siéntese en mi carretilla”.

Silencio desconcertante.

REFLEXIÓN:

Todos conocemos personas capaces de “taladrar-te”, como dicen los jóvenes, para “venderte la moto” de cómo debería ir el mundo.

Ahora pienso en una persona, al que considero un buen amigo, pero que se encuentra obsesionado por conseguir y ver el paraíso terrenal de la fraternidad, en un país de América del sur. Es un auténtico militante. Mas si entráramos a valorar su relación con los miembros de su hogar, su mujer y los hijos, nos sorprendería su falta de respeto y de colaboración. Se repite la escena del entusiasta espectador que no acepta subirse a la  “carretilla” de su propia casa.

 Todos conocemos a muchas personas (quizás bien cercanas) que se llaman creyentes (practicantes o no) pero que no han subido al “carro” y no piensan subir, alguno con la excusa de que no tiene tiempo. Me recuerda aquel feligrés que antes de morir encargó a su hermana que fuera a comprar un crucifijo y lo guardara en la cómoda por si un día lo tenía que utilizar.

 La cantante Nuria Feliu, como si conociera el cuento del trapecista, canta la relación amorosa en estos términos: “Poco a poco … sencillamente, tu compañía, poco a poco en ti me ha transformado”.

 Para los que tenemos al trapecista Jesús por referente, este nos invita a perder el miedo, a tener confianza en él y subir al “carro”.

 Las teorías o los discursos de poco sirven. Sólo tú compañía, despacio, en tí me ha transformado.

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SAN BENITO DE NURSIA – PATRÓN DE EUROPA, 11 de Julio

«Nada absolutamente antepongan a Cristo, el cual nos lleve a todos juntamente a la vida eterna» cap. 72 

El Libro Segundo de los Diálogos, que san Gregorio Magno redactó unos cuarenta años después de la muerte de Benito, es el texto del que acostumbran a extraerse los datos de su vida. Pero este relato no es una biografía al uso; se limita a exponer hechos prodigiosos, que debieron narrar a Gregorio en el momento en que se hallaba redactando los Diálogos estos dos abades: Constantino sucesor de Benito en Montecassino, y Honorato, que presidía le comunidad de Subiaco. A Gregorio le interesó destacar la santidad de este patriarca del monacato occidental, y no tanto el discurrir cronológico de los hechos.

Benito nació en Nursia, Italia, hacia el año 480 en el seno de una familia de patricios. En su juventud cursó en Roma derecho, retórica y filosofía. En esa época dio otro rumbo a su existencia radicalmente opuesto al que llevaba: se había contaminado, en cierto modo, de la vida licenciosa de otros jóvenes coetáneos. Su hermana Escolástica le precedió en su consagración. Él comenzó retirándose a Enfide (Affile en la actualidad) para iniciar una experiencia eremítica signada por la oración, estudio, ascesis y penitencia, que ya no abandonaría. Tras veinte años de soledad, eligió el monte Subiaco para seguir retirado del mundo. Durante tres años habitó en una cueva bajo la guía de Romano, un ermitaño que moraba en otra oquedad cercana; éste le impondría el hábito monástico.

La siguiente etapa le llevó a convivir con los monjes de Vicovaro, quienes le eligieron sustituto del prior fallecido. Al parecer, las exigencias de la regla impuesta por Benito no fueron de su agrado, y tomaron el áspero camino de la venganza. Se quisieron desembarazar de él mediante una pócima venenosa que echaron en su vaso, pero cuando estaba a punto de beberlo, éste se quebró en pedazos.

Benito quedó consternado. Retornó a Subiaco con la idea de fundar nuevos monasterios y dio inicio al primero de ellos con el grupo de jóvenes que se congregó en torno a él. A éste le siguieron otros difuminados por la región. Al saberse objeto de envidia de monjes vecinos, abandonó el lugar para establecerse en Montecassino. Allí erigió otra abadía el año 529, y redactó hacia el 540 su conocida Regula monasteriorum (regla de los monasterios), fruto de su acrisolada experiencia monástica, punto de referencia ineludible para la vida monacal que la ha tenido como norma durante más de 1500 años. Su unánime aceptación ha sido la artífice del título otorgado a Benito como «patriarca del monacato occidental». El hecho de estar fundamentada en las Sagradas Escrituras y en la tradición de la Iglesia ha contribuido a que mantenga su frescura inicial. En ella no se atisba la inducción a extremadas penitencias, sino la exhortación a una vida cimentada en los pilares de la consagración: humildad, obediencia y abnegación. Al tiempo, realza la hospitalidad característica del monacato y subraya el valor incalculable del estudio. El objetivo primordial: la santidad de vida guiada por el «ora et labora». El santo abad quería conducir a todos «a Dios por el trabajo de la obediencia, de la que habían salido por la pereza de la desobediencia». La vivencia de la caridad, y la pobreza, siempre con un espíritu de fraternal y gozoso servicio por amor a Dios, ejercido en silencio, irían moldeando el discurrir de todos.

Benito fue agraciado con dones diversos, entre otros, el de milagros y el de profecía; era un dechado de virtudes. En su regla se aprecian muchas de ellas a través del perfil que trazó sobre la figura del abad, destacando el rigor que debe caracterizarle y la responsabilidad que encarna. En el primer capítulo de la misma hizo notar: «El abad debe acordarse siempre de lo que es, debe recordar el nombre que lleva, y saber que a quien más se le confía, más se le exige. Y sepa qué difícil y ardua es la tarea que toma: regir almas y servir los temperamentos de muchos, pues con unos debe emplear halagos, reprensiones con otros, y con otros consejos. Deberá conformarse y adaptarse a todos según su condición e inteligencia, de modo que no sólo no padezca detrimento la grey que le ha sido confiada, sino que él pueda alegrarse con el crecimiento del buen rebaño». Personalmente contribuyó sin descanso a ese incremento de vocaciones al que aludía. Desde Montecassino impulsó la creación de nuevos monasterios, auténticos bastiones de fe y cultura en los que se formaron incontables monjes dando lance en esos momentos a una época caracterizada por una profunda crisis espiritual.

Su hermana santa Escolástica, que compartió con él similar vocación al monacato, moraba con su comunidad en las estribaciones de Montecassino. Acostumbrados a compartir sus altos ideales, ambos se veían semanalmente de forma puntual. Al final del día, Benito regresaba al monasterio con los monjes que le acompañaban. Pero en una ocasión, Escolástica le rogó que se quedase hasta el día siguiente. El cumplimiento de la petición no entraba en los planes de Benito, riguroso observante de su regla. Se propuso partir desoyendo el ruego de su hermana, cuando una súbita tempestad le obligó a permanecer junto a ella. Viéndose sorprendido por esta contingencia meteorológica, que apareció de improviso, reconvino a Escolástica haciéndole «culpable» de la misma. Ella, paciente y animosa, replicó con ternura que al ver rechazada su petición, elevó sus ruegos a Dios y Él la escuchó. Poco tiempo después, su alma volaba al cielo, y su hermano, en un éxtasis, contemplaba su ingreso en la gloria eterna. Benito no tardó mucho en seguirla. Vaticinó su muerte que se produjo el 21 de marzo de 547, pocos días después de la de su santa hermana. Fue canonizado por Honorio III en 1220. Pablo VI lo proclamó Patrón de Europa en 1964 con la carta apostólica «Pacis nuntius».

 

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XIII DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO -Ciclo A- 2 de Julio

«EL QUE PIERDA SU VIDA LA ENCONTRARÁ»

(Mateo 10, 37-42)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».

Palabra del Señor  

“JESÚS NOS HABLA A CADA UNO DE NOSOTROS”

Si el Señor nos eligió y nos llamó por nuestro nombre ¿qué quiere decirme? Pues muy sencillo: que Él está por encima de todo, pero que eso no significa que haya que abandonar a nadie. El único abandono que nos pide es todo aquello que no se acerca ni de lejos a lo que Jesús desea que sean nuestras vidas. Dejar todas aquellas cosas, burdas o sutiles, que nos esclavizan y que son incompatibles con su presencia cercana. Porque ni el egoísmo, ni el amor al dinero, ni el abuso, del tipo que sea, contra las personas de nuestro entorno o las lejanas, ni la explotación de los más débiles, ni la acepción de personas son cosas que se pueden hacer estando con Jesús. Y lo malo es que muchas cosas de esas que he citado son, a veces, más importantes para nosotros que nuestros padres, madres, hijos o hermanos. A veces es muy difícil abandonar a nuestros “falsos padres”. A aquellas tendencias o costumbres, o filiaciones sociales o políticas, que nos alejan de Jesús de Nazaret y del Reino de Dios. Nuestra cruz puede estar en trabajar correctamente, en mejorar el entorno de los demás, en luchar contra todo pronóstico para conseguir la paz y la libertad, nuestras y de nuestros hermanos.  Benditos sean quienes hacen el supremo esfuerzo –por amor a Jesús de no tener otro enamoramiento que el de Jesús.

Citas para reflexionar:

  • “Los cristianos deben tener el corazón lleno de amor, deben ser prudentes y a la vez astutos, pero jamás violentos ¡El mal no se puede combatir con el mal!” Papa Francisco
  • “Es el amor lo que da precio a todas nuestras obras; no es por la grandeza y multiplicidad de nuestras obras por lo que agradamos a Dios, sino por el amor con que las hacemos ” San Francisco de Sales
  • “Dios nunca nos abandona a menos que nosotros le abandonemos a Él” San Agustín

Efemérides y noticias:

  • La “Colecta por el Óbolo de San Pedro” costumbre antigua de la Iglesia universal, se le entrega al Papa. No necesariamente está destinada al mantenimiento de la actividad pontificia, él dispone de ella para atender las necesidades que considere oportunas.
  • El Papa crea 5 nuevos cardenales, entre ellos a Mons. Omella a los que instó a seguir a Jesús con decisión. Después saludaron a Benedicto XVI.
  • El Papa recibió a un grupo de 35 mujeres separadas o divorciadas, pertenecientes al “Grupo Santa Teresa” de la diócesis de Toledo.
  • En el Día internacional contra la tortura, el Papa la condena y pide abolirla y apoyar a las víctimas.
  • El 25 aniversario de la ordenación episcopal del Papa Francisco coincide con los 40 años de cardenal de Benedicto XVI.
  • Sudán del Sur es un país casi olvidado, atravesado por una feroz guerra civil. «El Papa irá cuando los líderes en pugna reabran el diálogo».
  • Cáritas se las ingenia para seguir ayudando en Venezuela, consigue la entrada de productos básicos.
  • El viernes 23 la capilla de la Universidad Autónoma de Madrid volvieron a atacarla, intentaron quemarla.
  • La crisis no ha acabado todavía para siete de cada diez familias. Muchas han agotado sus recursos y no pueden hacer frente a más problemas. Infme FOESSA.
  • Sesenta religiosos y laicos vicencianos serán beatificados en noviembre en Madrid.
  • El jueves pasado sor Rosario, religiosa de la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña de Granada, fue agredida en la calle por un joven de unos 25 años. Tras romperle la nariz de un puñetazo, le dijo: “Esto por ser monja”.

ORACIÓN: NO TE PIDO SEÑOR

No te pido Señor, que me quites la cruz,
sino que me des una espalda fuerte para llevarla,
un corazón generoso para amarla
y una sonrisa para aceptarla.
Llevar la cruz con dignidad,
no sólo llevarla con paciencia.
Sólo así mi vida podrá llamarse
verdaderamente cristiana porque
se transformará en ti y llegaré
a  ser otro Cristo.                                               
Amen.

“LOADO SEAS, MI SEÑOR, TAMBIÉN POR LOS MEDIOS DE TRANSPORTE”

Celebramos la Jornada de responsabilidad en el tráfico en este primer domingo de julio. Este es el lema con el que los obispos españoles quieren invitar “a bendecir y loar al Dios de la creación, por tanta belleza como nos regala y por la oportunidad que nos brinda de contemplarla”. Ahora que comienzan las vacaciones podemos ejercitar la virtud de la hospitalidad, no sólo con los amigos, también con los de fuera. Es en estos pequeños detalles donde se demuestra que tenemos fe. Lo demás es engañar y engañarnos.

“LOS PECADOS DEL TRÁFICO”

Nos han parecido oportunas y muy justas las exhortaciones que el Magisterio de la Iglesia ha dado recientemente sobre la conducta de los cristianos en el tráfico rodado. Ahora que empiezan las vacaciones en el hemisferio norte y lo hacen, precisamente, en muchos de los casos en estos días primeros de julio, hemos de meditar un tanto sobre ello, porque una gran mayoría sigue realizando sus vacaciones en automóvil o en autobús.

LACRA IMPORTANTE

Los accidentes de carretera siguen siendo una lacra muy importante en la vida de todos los países. En España la implantación del carné de conducir por puntos evitó, en parte, esa sangría semanal que nos ofrecen las estadísticas de accidentes. Y aunque los fallecidos en carretera son menos, todavía no se ha llegado a una realidad menos grave. Parece que es, de todos modos, la coacción y las medidas fuertes las que “pacifican” a los conductores, cuando tendría que ser el convencimiento y el ejercicio de la responsabilidad lo que debería de imperar.

QUINTO MANDAMIENTO

En el caso de los cristianos nos debemos a nuestra fe que está basada en el amor a los hermanos, en no desearles daño alguno y en buscar su felicidad. El Quinto Mandamiento de la Ley de Dios nos dice breve y taxativamente: “No matarás” y en la conducción de vehículos cualquier imprudencia o limitación mata. Mata a inocentes, casi siempre a los que más se quieren a los miembros de la familia. Y eso es terrible. Como cristianos hemos de estar perfectamente preparados, en condiciones físicas y psicológicas óptimas y también el vehículo. Es una gravísima responsabilidad beber alcohol antes de conducir pues ya sabemos que afecta a la conducción. Y aunque las normas legales para la ingesta de alcohol ya marcan unos límites muy estrechos y reducidos, mejor sería olvidarse de las bebidas cuando se va a conducir.

VACACIONES = ALEGRÍA Y DESCANSO

Hay muchos tipos de vacaciones. Sin embargo, Dios está en todas partes. Y allí se nos puede presentar. Además, nosotros no debemos dar “vacaciones” a Dios, ni tampoco a nuestras creencias. Es posible que nuestra “habitualidad” religiosa nos comunique un conformismo no pensado y puede ser que cualquier paisaje inédito nos abra el corazón hacia nuevas vivencias espirituales.

Las vacaciones además traen alegría y ésta es muy necesaria. La alegría debe estar muy cerca de nosotros. La tristeza y la falta de paz interior siempre presagian situaciones internas de tibieza. Asimismo, se conocen gentes nuevas y en esos otros hermanos con lo que entramos en contacto podemos encontrar nuevos caminos para mejorar.

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XXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO -Ciclo A- 25 de Junio

“DIOS ME CONOCE, CONOCE DE MI CADA CABELLO”

«NO TENGÁIS MIEDO A LOS QUE MATAN EL CUERPO»

(Mateo 10, 26-33)

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.

Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído pregonadlo desde la azotea.

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por unos céntimos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; valéis más vosotros que muchos gorriones. A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».

Palabra del Señor  

“LAS COSAS CLARAS Y EL CHOCOLATE ESPESO”

Dios nos ha dado la vida y la fe como dones. Y, en justa reciprocidad, le hemos de ofrecer nuestra colaboración para ir perfeccionando su creación. ¿Por qué tanto temor a plantear, desde nuestras convicciones cristianas, aquello que puede acarrear incomprensiones, deserciones, críticas o persecuciones? La vida cristiana no es ir contracorriente en todo, pero tampoco comulgar con ruedas de molino en todo. En muchas ocasiones, puede más en nosotros la apariencia, la buena imagen, el qué dirán, etc., que la audacia para mostrar y proponer, sin tapujos y nítidamente, aquellos valores que consideramos irrenunciables desde la fe y hasta convenientes para el conjunto de la sociedad. La Nueva Evangelización, y no nos escandalicemos, pasa por empezar desde cero a fraguar la vida de muchos cristianos que viven como si no lo fueran. A formar familias desde el Evangelio. A ocupar puestos de responsabilidad en la sociedad civil sin renunciar ni menospreciar los valores del cristianismo. Sólo entonces, cuando seamos templados, cuando lleguemos a ese grado de madurez, es cuando veremos y comprobaremos que el Señor va por delante. Porque Jesús, si viniera de nuevo, recogería aquel viejo proverbio: “las cosas claras y el chocolate espeso”. Aunque sienten mal las primeras o, el chocolate, a más de uno se le atragante.

Citas para reflexionar:

  • ” Si no es para siempre mejor que no te cases” Papa Francisco
  • “Cuando percibas los aplausos del triunfo, que suenen también en tus oídos las risas que provocaste con tus fracasos” San Josemaría Escrivá
  • “Temamos para no temer, esto es, temamos prudentemente, para no temer infructuosamente. Los santos mártires… temiendo no temieron: temiendo a Dios, desdeñaron a los hombres” San Agustín
  • “Nada nos asemeja tanto a Dios como estar siempre dispuestos a perdonar” San Juan Crisóstomo

Efemérides y noticias:

  • Se hizo patente la sintonía entre el Papa Francisco y Ángela Merkel durante su sexto encuentro, el sábado 17, coincidieron en la necesidad de proteger el medio ambiente e impulsar el desarrollo de África, así como defender un mundo multilateral, sin muros.
  • El Papa viajó a Bozzolo y Barbiana cerca de Florencia para rendir homenaje a los sacerdotes Lorenzo Milani y Primo Mazzolari, por su gran labor.
  • El Papa recibió en el Vaticano a los jugadores de la National Football League: “Los jóvenes necesitan modelos” e instó a llevar los valores deportivos fuera del campo de juego, en el ámbito de la comunidad.
  • Los reyes de los Paises Bajos fueron recibidos en audiencia por su Santidad.
  • Se cumplen ocho siglos (1217-2017) de la presencia franciscana en Tierra Santa, cuya misión es  la preservación de los Santos Lugares.
  • El nuevo PSOE quiere legalizar la eutanasia. Pedro Sánchez retoma el tono beligerante en temas éticos  y religiosos de la etapa Zapatero. Quiere que se enseñe ciudadanía y no religión.
  • Uno de cada diez euros de ayuda a los cristianos perseguidos sale de España.
  • Este sábado tomó posesión como obispo de Plasencia el sacerdote don José Luis Retama.

ORACIÓN: DÁME TU VALENTÍA, SEÑOR,

Así, cuando tenga que decir  un “sí”

no lo cambie cobardemente  por el “no”

o por el miedo al qué dirán.  ¡Sí;  Señor!

Infúndeme esa valentía que sólo tu Palabra  transmite:

La que nos hace combativos  en la lucha

La que nos levanta el  aparente fracaso

La que es coraza frente al  enemigo

La que es arma y escudo  frente al adversario

Para que nunca, en el  combate,

me sienta sólo ni  desamparado

Para que, ante las burlas,

recuerde que, Tú, también  fuiste ridiculizado

Para que, ante las  incomprensiones,

no olvide que, Tú, también  fuiste rechazado.

¡Sí;  Señor! ¡Dame entereza en la lucha!

Para que nunca diga ¡basta!

Para que huya del derrotismo  que todo lo asola

Para que avance y nunca  retroceda

Para que ofrezca al  Evangelio mi voz

que anuncie y  denuncie lo que en el mundo tantas  veces se olvida:

Tú, tu amor, tu justicia, tu  paz, tu Reino, tu voluntad y tu  ternura.

AMÉN.

BIOGRAFÍA. SAN GUILLERMO DE VERCELLI  -25 de Junio

Nació en Vercelli, Italia, en 1085. Procedía de una familia piamontesa de noble ascendencia. No pudo gozar de sus padres porque le dejaron huérfano tempranamente; entonces se hicieron cargo de él unos familiares. La vida austera con su sacrificio le llamaba invitándole a emprender esa vía cuánto antes. Tanto le urgía que, siendo un adolescente, con un rasgo de madurez inusual a esa edad, renunció a la herencia que le correspondía y se dispuso a peregrinar a Compostela; como tantos romeros quería postrarse ante la tumba del apóstol Santiago. Llegar a España en esa época era toda una hazaña, como él constató. Sin embargo, debieron parecerle una minucia las dificultades ya que, a las inclemencias meteorológicas y penalidades del camino, añadió un instrumento de penitencia que ciñó a su cuello para mortificarse: dos aros de hierro forjados por un hábil herrero con un resorte que le permitía desprenderse de ellos cuando lo deseaba.

Más de un lustro tardó en llegar a su destino. Un periodo que le permitió profundizar en el amor de Dios manteniendo su presencia constante en su mente, y compartir las delicias de la unión con Él con las numerosas personas que halló al paso. Progresaba en su vida ascética y con ella iba incrementándose su devoción y piedad, una simbiosis coronada por la oración que tenía su expresión en el más completo abandono. Los pies desnudos, pan y agua por todo alimento, o, como mucho, alguna verdura aliñada exclusivamente con vinagre, y el mínimo descanso efectuado al aire libre; esto era todo lo que se permitía. Y fue fortaleciéndose, viendo cómo se acrecentaba vertiginosamente el anhelo de darse a sí mismo por amor a Dios.

Tras un periodo de tiempo impreciso de permanencia en España, regresó a Italia. Entonces se propuso emprender nueva peregrinación para llegar a Tierra Santa. De camino recorrió diversos lugares de Italia. Solía detenerse en los templos de las ciudades compartiendo la devoción de los habitantes por los santos venerados en ellos. En Taranto sufrió un grave percance; fue atacado por unos ladrones. El hecho, que juzgó providencial, le hizo comprender que tal vez su destino era otro. Mientras se reponía del asalto tuvo ocasión de dilucidarlo. Acudió a san Juan de Matera, que había fundado en Taranto una congregación regida por la regla benedictina, y le hizo partícipe de su inquietud. Juan convino con él en la pertinencia de ese episodio que parecía esconder un signo de la voluntad divina. En unos días Guillermo determinó renunciar al viaje y permanecer en Italia. La decisión fue corroborada con una visión en la que se le hizo ver que sería artífice de una nueva congregación dedicada a la Virgen. Despejada toda duda, buscó el lugar más conveniente para dedicarse a la meditación adoptando el espíritu del yermo.

Después de haber convivido junto a san Juan de Matera, cruzó Basilicata y llegó a Irpinia. Atrás dejaba una bien ganada fama que le persiguió por algún que otro prodigio realizado en Monteserico y en el Sasso Barisano, cerca de Matera. Huía de aclamaciones populares; sería uno de los signos que iban a acompañarle. Donde llegaba, con su virtud atraía a las multitudes. Eso le sucedió en el monte Partenio, aunque lo eligió buscando la soledad, refugiándose en una de sus cimas a efecto de recluirse en oración y penitencia. Los años de permanencia en el lugar no le permitieron lograr plenamente su propósito. Era una época floreciente para la vida eremítica, y no tardaron en unirse a él nuevos aspirantes que integraron la primera comunidad. A ésta se debe la construcción de la iglesia dedicada a la Virgen, cuyas obras culminaron en 1124; a partir de entonces, el monte comenzó a denominase Montevergine.

Este hombre austero, célebre también por su forma de comparecer en público –chocante para una mayoría– aherrojado con cadenas y grilletes como un presidiario, tenía como modelo a Cristo Redentor; pensaba en los atroces suplicios que padeció por el género humano. Como no le asustaban las penitencias del grado que fueran, la regla que dio a sus discípulos para que la siguieran en su día a día, impregnada por este sentimiento, y fundamentada en la de san Benito, no contentó a todos. Y eso que había proporcionado a los suyos pautas claras, sencillas, inspiradas en el evangelio, como las siguientes: «Soy del parecer, hermanos, que trabajando con nuestras manos nos ganemos la comida y el vestido para nosotros y para los pobres. Pero ello no debe ocupar todo el día, ya que debemos encontrar tiempo suficiente para dedicarlo al cuidado de la oración con la que granjeamos nuestra salvación y la de nuestros hermanos».

Guillermo perseguía el sosiego requerido para dialogar con Dios. Cuatro años más tarde abandonó Partenio y se dirigió a Goleto. Allí creó un monasterio para mujeres, atendidas espiritualmente por varones. Fue otra estación de paso. A partir de ahí, emprendió una constante peregrinación por Irpinia, Sannio, Lucania, Apulia, donde, junto a Juan de Matera, fundó Monte Laceno, y Sicilia. En todos los lugares quedaba marcada la huella de sus muchas virtudes. Los monasterios que erigía tenían la misma regla. Una vez que estaban en marcha los dejaba bajo custodia de un prior, y se encaminaba a realizar nueva fundación; ese fue siempre su criterio.

El rey normando Rogelio II de Nápoles, que logró unificar Sicilia, Calabria y Apulia, le tuvo en gran estima; lo nombró consejero. En todo momento gozó de su protección y generosa ayuda para sus fundaciones, y Guillermo se hizo cargo de otras que el monarca puso bajo su amparo. Murió con fama de santidad en Goleto el 25 de junio de 1142. Su culto fue aprobado por la Santa Sede en 1728 y lo difundió a la Iglesia en 1785. En 1807 sus restos fueron trasladados a Montevergine. Pío XII lo declaró patrono de Irpinia en 1942.

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SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS -23 Junio

Mosaico del Sagrado Corazón de Jesús

Longinus apparuit mihi latus Christi lancea (dit saint Augustin) et ego intravi et requiesco securus. Longino (el centurión) me ha abierto, con su lanza el costado de Jesús y yo he entrado, habito ahí con toda seguridad, reposo dulcemente, me reconforto con delicias y me nutro con deleite. Sí, el costado de Jesús ha sido traspasado justamente cerca de su corazón, para abrirnos el camino y la puerta que da el acceso a él. Es la apertura del arca por la cual entran todos aquellos que escapan al naufragio.

Examinad esta herida del Sagrado Corazón, ¡es ahí el origen de nuestra vida! Ahí, efectivamente, nuestro Padre celestial nos ha regenerado para la vida del Cielo; ahí, se puede contemplar, abiertamente, el incomprensible amor de Jesús por nosotros, cuando se le ve entregarse entero por nosotros. Él no se ha reservado nada para Él mismo en el fondo de su Corazón, sino que lo ha dado todo por nosotros. ¿Qué más podía hacer? Todo lo que podía hacer, lo ha hecho. Nos ha abierto su Corazón, este santuario escondido donde Él nos introduce como unos íntimos amigos, porque Él pone toda su felicidad en estar con nosotros, en una tranquilidad silenciosa, y en reposar cerca de nosotros en un tranquilo silencio.

Él nos ha dado su Corazón, todo cubierto de crueles heridas, a fin de que nosotros permanezcamos ahí hasta que, completamente purificados y conformes a su Corazón, seamos dignos de ser lanzados con Él en el seno del Padre Celestial. Jesús nos dona su Corazón a fin de que él sea nuestra morada, y nos pide también el nuestro para hacerlo su morada. Él nos dona su corazón como un lecho cubierto de rosas enrojecidas con su sangre, y nos pide nuestro corazón que debemos ofrecerle adornado de los blancos lirios de la pureza. ¿Quién osaría negarle aquello que Él nos ha dado con tanta liberalidad y profusión?

He aquí que Él nos invita a entrar en sus heridas más dulces que la miel, en su amable costado abierto, el cual es la bodega mística lleno de todas las delicias del Cielo. Venid, dice El, mi hermana, mi paloma, entrad en el hueco de la Peña, es decir en mis sagradas heridas.

Dom Jean Anadon, prior de la Cartuja de Zaragoza

DECÁLOGO DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

1.- Os amo a todos los hombres. A todas las horas y sin distinción. Vuestras sendas me son familiares. Conozco vuestros deseos. Os acompaño en vuestras dificultades.

2.- Perdono y olvido vuestra indiferencia, pero valoro y aplaudo el afán de aquellos que intentáis superaros y rectificar en vuestras actitudes.

3.- Intento llevaros hasta Dios. Mi camino, no es mío, es de Aquel que me ha enviado. No soy ningún “líder”. No actúo ni me muevo por mí mismo. Mi objetivo es acercaros hasta el inmenso amor que Dios os tiene.

4.- Mi corazón está cargado de humanidad. Entre otras cosas porque, soy consciente, que con vuestro lenguaje es como mejor podéis aprender lo que Dios quiere de vosotros y lo que, vosotros, podéis alcanzar de Dios.

5.- En mí tenéis el agua viva. No os fiéis de aquellos que, en valioso vaso de cristal, os emborrachan con antivalores, superficialidad o verdades a medias. Lo que yo os digo tiene valor de eternidad: viviréis junto a Dios

6.- Mi corazón tiene sed de vosotros. “Tengo sed” dije en la cruz y, ahora de nuevo, lo repito: tengo sed de vosotros. De vuestras almas e ilusiones, de vuestras miradas y pensamientos. Tengo sed de salvaros ¿Me dejáis?

7.- Yo puedo conduciros por valles tranquilos. No os desesperéis. La vida, bien lo sé, no siempre es fácil. Apoyaros en el cayado de la fe. Inclinad vuestras cabezas sobre mi pecho. Os garantizo que seguiréis avanzando y llegando a la meta que os propongáis.

8.- Soy vida para el que me busca. Mirad un poco a vuestro alrededor: muerte, preocupaciones, desencanto, crisis. Yo tengo poder sobre la muerte. Soy resurrección y vida. ¿Creéis en mí? Os digo que no moriréis. ¡Creed!

9.- Quien dice ser mi amigo, no lo olvidéis, ha de llevar la palabra “yo sirvo” marcada en su frente. Os necesito, no como reyes, y sí como gente que sepa desgastarse en pequeños o grandes detalles. Cuando estéis junto a mí en el cielo, recordaré todo lo que hicisteis de bueno cuando estuvisteis en la tierra.

10.- No os dejéis llevar ni seducir por los atajos que conducen a ninguna parte; ni por las verdades interesadas que son grandes mentiras o por una vida que es un sin vivir. Sed reflexivos, buscad el camino que conduce a la paz; luchad por la verdad sin farsa; aspirad a una vida según y con Dios.

                                                                                                                                       Por Javier Leoz

LETANÍAS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros
Jesucristo óyenos.
Jesucristo, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno,
Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo,
Corazón de Jesús, al Verbo de Dios substancialmente unido,
Corazón de Jesús, de majestad infinita,
Corazón de Jesús, Templo santo de Dios,
Corazón de Jesús, Tabernáculo del Altísimo,
Corazón de Jesús, Casa de Dios y puerta del cielo,
Corazón de Jesús, Horno ardiente de caridad,
Corazón de Jesús, Santuario de justicia y de amor,
Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor,
Corazón de Jesús, Abismo de todas las virtudes,
Corazón de Jesús, digno de toda alabanza,
Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,
Corazón de Jesús, en que están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia,
Corazón de Jesús, en que mora toda la plenitud de la divinidad,
Corazón de Jesús, en que el Padre se agradó,
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos nosotros hemos recibido,
Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados,
Corazón de Jesús, paciente y muy misericordioso,
Corazón de Jesús, liberal con todos los que te invocan,
Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad,
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, colmado de oprobios,
Corazón de Jesús, desgarrado por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte,
Corazón de Jesús, con lanza traspasado,
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra,
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra,
Corazón de Jesús, víctima por nuestros pecados,
Corazón de Jesús, salvación de los que en Ti esperan,
Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren,
Corazón de Jesús, delicias de todos los Santos,
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten misericordia de nosotros.
V.- Jesús manso y humilde de corazón.
R.- Haz nuestro corazón conforme al tuyo.

Oremos: Oh Dios todopoderoso y eterno: mira el Corazón de tu amantísimo Hijo y las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te tributa; y concede aplacado el perdón a éstos que piden tu misericordia en el nombre de tu mismo Hijo Jesucristo. Quien contigo vive y reina en los siglos de los siglos. Amén.

A todas las invocaciones que siguen se responde: “Ten misericordia de nosotros”.

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BEATA MARGARITA EBNER – 20 de Junio

«Salvadora para sí misma, ejemplar para los hombres,

agradable a los ángeles y grata a Dios»

Cuando la enfermedad alcanza ciertas cotas impidiendo llevar el ritmo de las personas sanas es frecuente dudar de la posibilidad de realizar algo por los demás que merezca la pena, tanto humana como espiritualmente. Si las lesiones se producen en el contexto de una vida austera, tal exigencia añadida requiere un esfuerzo suplementario. Sin embargo, cualquier santo o beato, aún en el caso de verse acechado íntimamente por estos temores, los despeja con su comportamiento cotidiano. Ellos han cosechado infinidad de frutos con la oración, ofrendando lo que poseían, con especial acento en su propia debilidad e indigencia. Nunca dejaron pasar de largo este fértil activo que la vida puso en sus manos, como hizo Margarita, primera beatificada por Juan Pablo II.

Pertenecía a una influyente familia de Donauworth, Alemania, donde nació hacia 1291. Con 15 años ingresó en el monasterio dominico de la Asunción en Medingen, y progresivamente iría trazando el itinerario que hizo de ella una de las grandes místicas renanas del siglo XIV. Con su presencia Medingen atravesó una etapa de florecimiento significativo. En el convento le había precedido un familiar directo y otros la secundaron después. En 1311, cuando llevaba en él un lustro, experimentó irrevocable afán de crecer en el amor. Se sintió llamada a ser: «Salvadora para sí misma, ejemplar para los hombres, agradable a los ángeles y grata a Dios». Se propuso imitar a santo Domingo, y nunca volvió la vista atrás.

Era de constitución débil, presa fácil de las enfermedades que arreciaron en medio de los rigores conventuales. Durante tres años, de 1312 a 1315, la dolencia mantuvo su vida en situación de gravedad permanente. Además, era incapaz de controlar emociones compulsivas que iban de la risa al llanto, un estado que le sirvió como trampolín espiritual. Siete años más tarde estuvo al borde de la muerte. No llegó a recuperarse por completo, y los restantes trece años fueron difíciles al verse obligada a pasar en cama seis meses de cada uno de ellos. Hallarse atrapada en su lecho no constituyó un veto para las penitencias que no dejó de realizar, incluyendo determinadas privaciones moderadas dado su estado de salud. Oración, paciencia, sencillez y humildad; de ese modo se inmolaba. En esos largos periodos apenas pudo hacer nada. Cuando fue dispensada de la observancia comunitaria, padeció gran aflicción. Al final, quedó irremisiblemente afectada por las secuelas. Órganos como la vista, la lengua y el corazón sufrieron pronto desgaste cuando se ofreció a Dios con espíritu victimal, suplicándole que no la sanara. Fue muy discreta en lo concerniente a sus padecimientos corporales.

Agraciada con favores místicos, se le confirmó por revelación que Dios aceptaba sus sacrificios. Después recobró en parte la salud, dio gracias por ello, y reiteró su oblación. Se tiene rigurosa constancia de sus altas experiencias porque las relató por indicación de su confesor, el padre Enrique de Nördlingen, impulsor, junto al dominico Juan Taulero, del movimiento espiritual «Amigos de Dios» nacido en 1339, que solicitaron en muchos momentos sus consejos. La beata y su confesor se habían conocido cuando el sacerdote pasó por el monasterio en octubre de 1332. Fue un gran director espiritual. Ella tuvo el consuelo de saber que Dios aprobaba al religioso por la siguiente locución divina: «A Mí me place a causa de su profunda humildad».

Margarita se caracterizó por su devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a la Eucaristía, y a la Pasión de Cristo. Quería asemejarse a Cristo, y su ruego fue escuchado porque ese año de 1339 recibió los estigmas. Algunos de los favores se produjeron ante el crucifijo. Tenía por costumbre meditar en los misterios de la vida del Redentor que se hacía presente agraciándola con signos sobrenaturales. Éstos también se manifestaron en la oración y en la recitación del Padrenuestro, sobre el cual redactó un valioso comentario. Tuvo momentos de gran intimidad mística con el Niño Jesús, especialmente desde 1344, año en el que fue obsequiada con una imagen suya. En otra de las locuciones con las que fue bendecida, Él le reveló aspectos relativos a su concepción y Nacimiento: «Yo ocupaba todo el corazón de mi divina Madre, yo inundaba todo su ser de una alegría dulce y sobreabundante».

Había instantes extáticos en los que Margarita no lograba emitir sonido alguno. En ese estado signos de su amor y de santo temor se abrían paso entre los muros del monasterio. El horror a perder a Dios le llevaba a suplicar ardorosamente: «Señor, haz de mí lo que quieras pero no me dejes jamás»; Él le consolaba asegurándole que no la abandonaría. En 1347 se produjo su desposorio místico, y en 1348 recibió la impresión personal del Espíritu Santo. Al vaticinarle su muerte, supo que en ese instante la acompañarían María y el apóstol san Juan. Su tránsito, cuando ya tenía fama de santidad, se produjo el 20 de junio de 1351 mientras decía: «Demos gracias a Dios; Virgen María, Madre de Dios, ten misericordia de mí». El 24 de febrero de 1979 Juan Pablo II ratificó el culto que venía recibiendo desde hacía siglos.

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XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO -Ciclo A- SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

«EL PAN VIVO BAJADO DEL CIELO»

(Juan 6, 51-58)

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».

Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».

Entonces Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.

Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

Palabra del Señor  

“DONDE HAY CARIDAD Y AMOR ALLÍ ESTÁ EL SEÑOR”

Los cristianos debemos proclamar hoy, día del Corpus: que nosotros somos la memoria viva de Jesús. Que cuando las demás personas nos miren, vean en realidad a Cristo, se acuerden de él. Pensando en este día del Corpus, como día de la Caridad y del amor fraterno, la Comisión Episcopal de Pastoral Social escribió hace algunos años: Quiero ser, Padre, tus manos, tus ojos, tu corazón. Mirar al otro como Tú le miras: con una mirada rebosante de amor y de ternura. Envíame, Señor, enséñame a caminar en los pies del que acompaño y me acompaña. Ayúdame a multiplicar el pan y curar las heridas, a no dejar de sonreír y de compartir la esperanza. En tu Palabra encuentro la Luz que me ilumina. En la Eucaristía el pan partido y compartido fortalece mi entrega y me da vida. Y en mi debilidad, Señor, encuentro tu fortaleza cada día. Pues, Amén, que así sea.

Citas para reflexionar:

  • “La Comunidad parroquial está llamada a ser Comunidad de comunidades” Papa Francisco
  • “Nada nos asemeja tanto a Dios como estar siempre dispuestos a perdonar ” San J. Crisóstomo
  • “No podéis vivir bien si Él no os ayuda, si Él no os lo otorga, si Él no os lo concede. Al obrar el bien y al vivir bien, Él os llenará. Examinad vuestra conciencia. Vuestra boca se llenará de alabanza y gozo de Dios” San Agustín
  • “El ruido no hace bien; el bien no hace ruido ” San Vicente de Paúl

Efemérides y noticias:

  • El Santo Padre pide luchar contra la corrupción que se adueña de la sociedad y de la Iglesia.
  • El Vaticano publica el mensaje del Papa para la primera Jornada Mundial de la Pobreza.
  • El Consejo de los 9 cardenales propone consultar más a religiosos y seglares en la elección de obispos.
  • El Nuncio de Irak afirma que ni un solo cristiano se ha convertido al Islam ante las amenazas del Daesh.
  • Polémica en España por musulmanes rezando en la festividad del Ramadán frente al monumento de la Inmaculada Concepción en Granada.
  • El arzobispo de Toledo y primado de España, Mons. Braulio Rodríguez, ha reivindicado el carácter religioso de la procesión del Corpus Christi, que no es algo que cambie según las modas.
  • Otras siete religiones no católicas tendrán su casilla en la Declaración de la Renta.
  • Cáritas España cuenta con un ejército de 85000 voluntarios y más de 4500 trabajadores.

 ¡SIN  EL DOMINGO NO PODEMOS VIVIR!

Los primeros cristianos decían esto.

El Corpus, además de acentuar esa visión, nos incita a muchas reflexiones: -¿Llevamos la identidad cristiana a las plazas y calles del día a día?

-¿Hablamos del domingo, en nuestros círculos, como un referente cristiano?

¿Practicamos la misa dominical como necesidad o como cumplimiento?

-¿Procuramos reservar unos momentos para la adoración, para la visita al santísimo, la misa diaria o, tal vez, nos hemos acostumbrado al ritmo dominical?

-¿Seguimos a Cristo en la custodia de nuestro cristianismo o, tal vez, la dejamos escondida en el armario de nuestra privacidad, pereza, timidez apostólica o cobardía?

Ahora, en estos tiempos sobre todo, donde hay tanto contraste de culturas y hasta de religiones… es bueno manifestar públicamente lo que sentimos y lo que creemos: ¡DIOS ESTA AQUÍ! El Corpus, puede ser un desafío ante ese afán de replegar y de esconder todo lo que suene a religioso. La custodia, con Cristo nos sigue hablando y manifestándose a través de nosotros. Pero, ¡eso sí!, primero lo creamos nosotros y luego…lo manifestemos con todas las consecuencias.

“LA EUCARISTÍA ES EL ENCUENTRO DE DIOS Y LA HUMANIDAD”

ORACIÓN: QUÉDATE, SEÑOR, CON NOSOTROS

Quédate, Señor, con nosotros

Tu Eucaristía es fuente de VIDA

Tu Eucaristía es fuente de LUZ

Tu Eucaristía es fuente de SALVACION

Quédate, Señor, con nosotros

Sin ella nuestra fe se debilita

Sin ella nuestra esperanza decae

Sin ella nos alejamos de tu Palabra

Quédate, Señor, con nosotros

Queremos ser custodias para llevarte

Queremos ser custodias para anunciarte

Queremos ser custodias para nunca perderte

Quédate, Señor, con nosotros

Ayúdanos a venerar tu presencia

Ayúdanos a no olvidar tus caminos

Ayúdanos a servirte con corazón sincero

Quédate, Señor, con nosotros                                 AMÉN

“LLAMADOS A SER COMUNIDAD”

Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad

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Con esta popular fiesta del Corpus Christi la Diócesis cierra este próximo domingo el ciclo litúrgico de Pascua-Pentecostés y lo hace celebrando el Día de Caridad con el lema “Llamados a ser comunidad”, que ha orientado la campaña especial de difusión que estos días ha realizado Cáritas con el objetivo de “aprender a vivir en común e la mima casa, en la Tierra común que nos acoge a todos” para “vivir la cultural del encuentro” que propone el Papa Francisco.

Un mensaje que ha querido subrayar el obispo de León en su última carta pastoral, en la que destaca que esta solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo “nos permite e invita a renovar las actitudes personales y las expresiones que brotan en nuestra vida cuando evocamos, sincera y profundamente, el acontecimiento central de nuestra fe: la muerte y la resurrección de nuestro Redentor”, en “una gran fiesta de gratitud y de alegría ante lo que significa la Eucaristía como sacramento del amor por excelencia, el “Amor de los amores” como dice el himno más veces cantado en honor del Santísimo Sacramento”.

Mons. Julián López hace especial hincapié en el significado del sacramento de la Eucaristía, donde “se contiene y se nos ofrece el amor del Señor ‘por nosotros y por muchos’: un amor tan grande como quien nos lo ofrece, porque es el amor personal que brota del corazón de Cristo, un amor generoso, gratuito e inmenso, siempre a disposición de toda persona necesitada no solo del pan material sino también de consuelo, esperanza, fortaleza, alegría…”.

A partir de esa dimensión eucarística esencial, el obispo de León insiste en la importancia de participar en “una verdadera fraternidad como da a entender la palabra ‘comunión’ (‘común-unión’)“ que “pide y exige cultivar actitudes y gestos verdaderos de amor solidario y efectivo con todos, de manera especial con los más necesitados” puesto que “el cristiano no puede ceder a la tentación del egoísmo que termina endureciendo el corazón y cerrándolo al amor verdadero, el que crea comunidad y da frutos de justicia social, diálogo, solidaridad, participación, desarrollo integral, bien común, paz…”. Una invitación que se condensa en el lema “Llamados a ser comunidad” con el que Cáritas ha difundido estos días desde su papel como institución diocesana “que organiza el ejercicio de la Caridad en la Iglesia de León desde los valores del amor fraterno, la cercanía, la gratuidad, la justicia y la participación, inspirados por el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia.

Hace tres años, en 2014, esta misma procesión del Corpus Christi tuvo un significado especial porque sirvió entonces para clausurar el 50 Aniversario del VI Congreso Eucarístico Nacional que acogió la ciudad de León en el año 1964. Y por primera vez en la procesión desfilaba una Custodia donada a la Diócesis de León por las Carmelitas de la Caridad-Vedruna que acogía la Sagrada Forma. Esta nueva custodia para el servicio litúrgico de la Diócesis ha pasado a formar parte de los fondos del Museo Catedralicio-Diocesano y se trata de una pieza de notable valor realizada a mediados del siglo XX por la casa Talleres Granda, en plata dorada y decorada con motivos vegetales, y este año 2017 será por cuarto año el centro de la procesión de esta solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.

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SANTA GERMANA COUSI -15 de Junio

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Una de las múltiples tentaciones que se presentan en la vida espiritual es la tendencia a justificar acciones propias negativas amparándose en la deficiente conducta ajena. Un seguidor de Cristo no se escuda en las imperfecciones de otros, que pueden haber salpicado su vida, con el fin de eludir su responsabilidad, y echar por la borda la gracia que recibe para afrontar cualquier situación. Si Germana se hubiese dejado influir por las constantes hostilidades que provenían de su entorno no estaría en la gloria.

Esta santa «sin historia», como se la denomina, es otra de las doctoras en el modo admirable y heroico de asumir el anonadamiento espiritual y el perdón. Un ejemplo de vida oculta en Cristo. Pasó su existencia sin realce social ni intelectual. No tenía características físicas muy favorables, poseía una malformación de una de sus manos y una enfermedad crónica originada por una subnutrición, que perjudicaba su visión y movimientos faciales, despreciada, maltratada, abandonada de los suyos, humillada, y destinada a vivir con los animales, en ese calvario cotidiano, que llevada de su amor a Dios le ofrecía, se labró su morada eterna en el cielo. Y de eso se trata. Algunas pinceladas de su biografía se reconstruyeron en diciembre de 1644, casi medio siglo después de su muerte, cuando se abrió la tumba para enterrar a una parroquiana y hallaron su cuerpo incorrupto. Dos vecinos, que tenían ya cierta edad y habían sido contemporáneos de la joven, echaron mano de su memoria y dieron pistas para identificarla.

Había nacido en Pibrac, Francia, hacia 1579 porque se piensa que falleció en 1601 cuando tenía 22 años. Su deceso se produjo en completa soledad, como había vivido, en el establo y sobre un camastro de rudos sarmientos, acompañada del ganado que custodiaba. Era hija de Laurent Cousin, quien al enviudar de la madre de Germana, Marie Laroche, que murió cuando aquélla tenía unos 5 años, contrajo matrimonio –era el cuarto para él– con Armande Rajols. Y ésta fue una auténtica madrastra para la pequeña; no tuvo ni un ápice de compasión con la niña. Germana había nacido con una pésima salud. Padecía escrófula y presentaba evidente deformidad en una de sus manos.

Ante la pasividad de su padre, Armande la maltrató cruelmente ideando formas despiadadas para infligirle el mayor daño posible. Al final, la separó de su hogar, le vetó el acceso a sus hijos y la destinó al cuidado de las ovejas con las que conviviría hasta el final. Tenía 9 años cuando comenzaron a enviarla a pastorear en la montaña, seguramente con la idea de ir borrando el recuerdo de su existencia, o hacerla desaparecer bajo las fauces de los lobos. Arrinconada, considerada una nulidad para cualquier acción por sencilla que fuera, Germana tuvo dos ángeles tutelares: una iletrada sirvienta de su familia, Juana Aubian, y el párroco de la localidad, Guillermo Carné. La primera volcó en ella sus entrañas de piedad hasta donde le fue posible ya que, en cuanto vieron que podía medio valerse por sí misma, la enviaron al establo. El excelso patrimonio que Juana le legó fue hablarle del Dios misericordioso. A su vez el sacerdote, hombre sin duda virtuoso y clarividente, juzgó que se hallaba ante una elegida del cielo por los signos que apreciaba en ella: bondad, espíritu de mansedumbre, y una inocencia evangélica tal que infundía una alegría ciertamente sobrenatural.

La mísera ración de comida, mendrugos de pan que le echaban a cierta distancia en prevención de un eventual contagio, la compartía con los indigentes. Ni siquiera esta muestra de compasión consintió la madrastra, y un día la persiguió para darle público escarmiento. Cuando en presencia del vecindario le arrebató violentamente el delantal donde guardaba su esquilmada provisión para los pobres, quedó impactada por el prodigio que se obró en ese mismo instante. Todos vieron cómo se desprendía del modesto mandil una cascada de flores silvestres bellísimas en una estación impropia para su nacimiento y en un entorno en el que no solían brotar, anegando el suelo con sus brillantes colores.

Laurent despertó un día de su cobarde letargo y ofreció a Germana volver al hogar. La joven agradeció la invitación paterna, pero eligió seguir en el cobertizo. Oraba cotidianamente por la conversión de Armande, que no terminó de conquistar esta gracia hasta poco antes de morir. El párroco acogió a la santa como catequista de los niños que entendían maravillosamente las verdades de la fe a través de los ejemplos que ponía. Era asidua a la misa, rezaba el rosario y no podía evitar que fueran haciéndose extensivos los hechos milagrosos obrados a través de ella, y que ya en vida le dieron fama de santidad. Uno de estos se produjo nada más morir el 15 de junio de 1601, y fue contemplado por varios religiosos que se hallaban de paso en Pibrac. Vieron doce formas blancas que se elevaban hacia el cielo dando escolta a una joven vestida de blanco; llevaba la frente ceñida con una corona de flores. Al descubrir que había fallecido, todos supusieron que era Germana que entraba en la eternidad.

Fue enterrada en la iglesia, lugar en el que siguieron multiplicándose los milagros. Los partidarios de la Revolución intentaron destruir sus restos echándoles cal viva. Pero en el siglo XVIII volvieron a hallar su cuerpo incorrupto. Pío IX la beatificó el 7 de mayo de 1854, y la canonizó el 29 de junio de 1867.

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SAN ANTONIO DE PADUA – 13 de Junio

Antonio de Pereda y Salgado - St Anthony of Padua with Christ Child (detail) - WGA17168.jpgSAN ANTONIO DE PADUA O DE LISBOA

Es uno de los santos más estimados y desde el siglo XIII constante objeto de estudio. Nació en Lisboa, Portugal, a finales del siglo XII, quizá en torno a 1191. Sus padres eran mercaderes y tenían una buena posición. Es posible que Martim de Bulhôes, su progenitor, estuviese al servicio del rey. Él y su esposa, Teresa Taveira, dieron al pequeño Fernando, que fue el nombre de pila del santo, una educación acorde con su clase social. En la pubertad atravesó un periodo de dudas y crisis en el que no faltaron las tentaciones propias de la edad y contra las que entabló una lucha sin cuartel. De una de esas íntimas batallas queda constancia en la catedral de Lisboa ya que, perturbado por una de ellas, mientras ascendía al coro, trazó en la pared la señal de la cruz dejando perenne huella en la piedra que cedió bajo la presión de sus dedos.

Desdeñando las vanidades y placeres del mundo, ingresó con los canónigos regulares de Lisboa. Pero la oración y el recogimiento eran frecuentemente alterados por las inoportunas visitas de familiares y amigos que rompían la paz del cenobio. Buscando sosiego, en 1212 se trasladó al monasterio de Santa Cruz en Coimbra. Su memoria prodigiosa y la intensidad de su dedicación pronto hicieron de él un gran conocedor de las Sagradas Escrituras. En 1220 se sintió llamado al martirio conmovido por las reliquias de cinco franciscanos que trajo de Marruecos el rey de Portugal. Eso determinó su ingreso con los frailes menores de San Antonio de Olivares, con intención de partir a tierras moriscas, como hizo junto a otro hermano a finales de ese año. Hallándose en el norte de África una hidropesía truncó repentinamente sus sueños y determinó regresar a Lisboa. Entonces se desencadenó una violenta tempestad y el barco encalló cerca de la siciliana Mesina.

Repuesto de la enfermedad, en la primavera de 1221 participó en el capítulo «de las esteras». Allí conoció a san Francisco y adoptó plenamente la sencillez y pobreza evangélicas. Creció en este espíritu junto a fray Graciano, y en el estío de ese año le acompañó a Monte Paolo. Su predicación en Forli fue todo un descubrimiento. Sus magníficas dotes oratorias, alimentadas con la oración y penitencia, calaron en las gentes y no pasaron desapercibidas en su entorno. De hecho, fray Graciano le encomendó esta misión. Era un consumado maestro y predicador; exponía el evangelio con agudeza e ingenio. Además, poseía una envidiable cultura científica, teológica y filosófica.

En 1223, cuando Francisco disolvió la casa abierta en esta ciudad, temiendo que los frailes pudieran centrarse en el estudio en detrimento de la vida de piedad, determinó que Antonio fuese maestro de teología, y le indicó que impartiese esta disciplina en Bolonia. Desde 1224 evangelizó distintas regiones de Francia y del norte de Italia, combatiendo sectas y herejías de albigenses y cátaros, como hizo en Rímini. Predicó en Padua, Verona, Roma, etc. Multitudes se convertían arrebatadas por su fervor y ardor apostólico; eran incontables los que se abrazaban al carisma franciscano. Versado en la teología de Dionisio Areopagita, enseñó esta materia en varias ciudades galas. Toulose y Montpellier constataron su celo, ciencia y virtud. En ésta ciudad un novicio le robó el Salterio. Se cuenta que el diablo al pasar el río le amenazó diciéndole: «Vuélvete a tu Orden y devuelve al siervo de Dios, fray Antonio, el Salterio; si no, te arrojaré al río, donde te ahogarás con tu pecado». El novicio, arrepentido, lo devolvió y confesó su culpa.

En 1227 Antonio asistió al capítulo general de Asís. Lo designaron ministro provincial en la Emilia-Romaña y gozó de completa libertad para la predicación a la que se dedicó junto a la enseñanza y a la confesión. En 1228 Gregorio IX, que le oyó predicar en San Juan de Letrán, le encomendó la redacción de los Sermones Dominicales et festivi. Este pontífice lo denominó «arca del Testamento». En 1230 participó en el capítulo general de Roma, y el papa contó con su acertado juicio para abordar la interpretación de la regla franciscana. Ese año escribió en Padua los Sermones de las solemnidades que habían sido objeto de su predicación.

Desde niño fue singularmente devoto de María. El don de milagros que había formado parte de su infancia le acompañó siempre. Un día era un afligido penitente incapaz de confesar sus culpas que llevaba escritas y que iban desapareciendo del papel mientras el santo las leía. Otro dejaba atónitos a todos, en particular a la madre cuyo hijo había caído en el interior de una caldera de agua hirviendo mientras le escuchaba con fervor, y le veían salir de ella sin haber sufrido mal alguno. O eran testigos de los bancos de peces multicolores que asomaban su cabeza en la orilla del mar, y de las inmensas bandadas de aves arremolinadas en torno a él, unos y otras con el objeto de oírle, ejemplo para los incrédulos que daban la espalda a la palabra divina. Quienes le seguían observaban asombrados su dominio de los elementos atmosféricos, la restitución de un pie amputado, la resurrección de un difunto, etc. En suma, un rosario interminable de portentosos prodigios inmortalizados por la iconografía. Fue agraciado también con los dones de éxtasis, visiones, bilocación, profecía…

El 13 de junio de 1231 en Camposampiero al ver llegada su hora pidió que lo llevaran a La Cella, un barrio de Padua, donde los frailes tenían un convento y atendían a las Damas Pobres. Y allí murió ese día con fama de santidad. Los frutos espirituales de la fecunda e infatigable labor de este santo taumaturgo prosiguieron después de su tránsito. Gregorio IX lo canonizó el 30 de mayo de 1232, prácticamente un año después de su muerte. Pío XII lo proclamó doctor de la Iglesia el 16 de enero de 1946, confiriéndole el título de «Doctor Evangélico». Tuvo en cuenta su capacidad para infundir en los fieles la convicción de que la respuesta a todas las necesidades y dificultades se halla en el evangelio.

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