BEATA MARGARITA EBNER – 20 de Junio

«Salvadora para sí misma, ejemplar para los hombres,

agradable a los ángeles y grata a Dios»

Cuando la enfermedad alcanza ciertas cotas impidiendo llevar el ritmo de las personas sanas es frecuente dudar de la posibilidad de realizar algo por los demás que merezca la pena, tanto humana como espiritualmente. Si las lesiones se producen en el contexto de una vida austera, tal exigencia añadida requiere un esfuerzo suplementario. Sin embargo, cualquier santo o beato, aún en el caso de verse acechado íntimamente por estos temores, los despeja con su comportamiento cotidiano. Ellos han cosechado infinidad de frutos con la oración, ofrendando lo que poseían, con especial acento en su propia debilidad e indigencia. Nunca dejaron pasar de largo este fértil activo que la vida puso en sus manos, como hizo Margarita, primera beatificada por Juan Pablo II.

Pertenecía a una influyente familia de Donauworth, Alemania, donde nació hacia 1291. Con 15 años ingresó en el monasterio dominico de la Asunción en Medingen, y progresivamente iría trazando el itinerario que hizo de ella una de las grandes místicas renanas del siglo XIV. Con su presencia Medingen atravesó una etapa de florecimiento significativo. En el convento le había precedido un familiar directo y otros la secundaron después. En 1311, cuando llevaba en él un lustro, experimentó irrevocable afán de crecer en el amor. Se sintió llamada a ser: «Salvadora para sí misma, ejemplar para los hombres, agradable a los ángeles y grata a Dios». Se propuso imitar a santo Domingo, y nunca volvió la vista atrás.

Era de constitución débil, presa fácil de las enfermedades que arreciaron en medio de los rigores conventuales. Durante tres años, de 1312 a 1315, la dolencia mantuvo su vida en situación de gravedad permanente. Además, era incapaz de controlar emociones compulsivas que iban de la risa al llanto, un estado que le sirvió como trampolín espiritual. Siete años más tarde estuvo al borde de la muerte. No llegó a recuperarse por completo, y los restantes trece años fueron difíciles al verse obligada a pasar en cama seis meses de cada uno de ellos. Hallarse atrapada en su lecho no constituyó un veto para las penitencias que no dejó de realizar, incluyendo determinadas privaciones moderadas dado su estado de salud. Oración, paciencia, sencillez y humildad; de ese modo se inmolaba. En esos largos periodos apenas pudo hacer nada. Cuando fue dispensada de la observancia comunitaria, padeció gran aflicción. Al final, quedó irremisiblemente afectada por las secuelas. Órganos como la vista, la lengua y el corazón sufrieron pronto desgaste cuando se ofreció a Dios con espíritu victimal, suplicándole que no la sanara. Fue muy discreta en lo concerniente a sus padecimientos corporales.

Agraciada con favores místicos, se le confirmó por revelación que Dios aceptaba sus sacrificios. Después recobró en parte la salud, dio gracias por ello, y reiteró su oblación. Se tiene rigurosa constancia de sus altas experiencias porque las relató por indicación de su confesor, el padre Enrique de Nördlingen, impulsor, junto al dominico Juan Taulero, del movimiento espiritual «Amigos de Dios» nacido en 1339, que solicitaron en muchos momentos sus consejos. La beata y su confesor se habían conocido cuando el sacerdote pasó por el monasterio en octubre de 1332. Fue un gran director espiritual. Ella tuvo el consuelo de saber que Dios aprobaba al religioso por la siguiente locución divina: «A Mí me place a causa de su profunda humildad».

Margarita se caracterizó por su devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a la Eucaristía, y a la Pasión de Cristo. Quería asemejarse a Cristo, y su ruego fue escuchado porque ese año de 1339 recibió los estigmas. Algunos de los favores se produjeron ante el crucifijo. Tenía por costumbre meditar en los misterios de la vida del Redentor que se hacía presente agraciándola con signos sobrenaturales. Éstos también se manifestaron en la oración y en la recitación del Padrenuestro, sobre el cual redactó un valioso comentario. Tuvo momentos de gran intimidad mística con el Niño Jesús, especialmente desde 1344, año en el que fue obsequiada con una imagen suya. En otra de las locuciones con las que fue bendecida, Él le reveló aspectos relativos a su concepción y Nacimiento: «Yo ocupaba todo el corazón de mi divina Madre, yo inundaba todo su ser de una alegría dulce y sobreabundante».

Había instantes extáticos en los que Margarita no lograba emitir sonido alguno. En ese estado signos de su amor y de santo temor se abrían paso entre los muros del monasterio. El horror a perder a Dios le llevaba a suplicar ardorosamente: «Señor, haz de mí lo que quieras pero no me dejes jamás»; Él le consolaba asegurándole que no la abandonaría. En 1347 se produjo su desposorio místico, y en 1348 recibió la impresión personal del Espíritu Santo. Al vaticinarle su muerte, supo que en ese instante la acompañarían María y el apóstol san Juan. Su tránsito, cuando ya tenía fama de santidad, se produjo el 20 de junio de 1351 mientras decía: «Demos gracias a Dios; Virgen María, Madre de Dios, ten misericordia de mí». El 24 de febrero de 1979 Juan Pablo II ratificó el culto que venía recibiendo desde hacía siglos.

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XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO -Ciclo A- SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

«EL PAN VIVO BAJADO DEL CIELO»

(Juan 6, 51-58)

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo».

Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».

Entonces Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.

Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

Palabra del Señor  

“DONDE HAY CARIDAD Y AMOR ALLÍ ESTÁ EL SEÑOR”

Los cristianos debemos proclamar hoy, día del Corpus: que nosotros somos la memoria viva de Jesús. Que cuando las demás personas nos miren, vean en realidad a Cristo, se acuerden de él. Pensando en este día del Corpus, como día de la Caridad y del amor fraterno, la Comisión Episcopal de Pastoral Social escribió hace algunos años: Quiero ser, Padre, tus manos, tus ojos, tu corazón. Mirar al otro como Tú le miras: con una mirada rebosante de amor y de ternura. Envíame, Señor, enséñame a caminar en los pies del que acompaño y me acompaña. Ayúdame a multiplicar el pan y curar las heridas, a no dejar de sonreír y de compartir la esperanza. En tu Palabra encuentro la Luz que me ilumina. En la Eucaristía el pan partido y compartido fortalece mi entrega y me da vida. Y en mi debilidad, Señor, encuentro tu fortaleza cada día. Pues, Amén, que así sea.

Citas para reflexionar:

  • “La Comunidad parroquial está llamada a ser Comunidad de comunidades” Papa Francisco
  • “Nada nos asemeja tanto a Dios como estar siempre dispuestos a perdonar ” San J. Crisóstomo
  • “No podéis vivir bien si Él no os ayuda, si Él no os lo otorga, si Él no os lo concede. Al obrar el bien y al vivir bien, Él os llenará. Examinad vuestra conciencia. Vuestra boca se llenará de alabanza y gozo de Dios” San Agustín
  • “El ruido no hace bien; el bien no hace ruido ” San Vicente de Paúl

Efemérides y noticias:

  • El Santo Padre pide luchar contra la corrupción que se adueña de la sociedad y de la Iglesia.
  • El Vaticano publica el mensaje del Papa para la primera Jornada Mundial de la Pobreza.
  • El Consejo de los 9 cardenales propone consultar más a religiosos y seglares en la elección de obispos.
  • El Nuncio de Irak afirma que ni un solo cristiano se ha convertido al Islam ante las amenazas del Daesh.
  • Polémica en España por musulmanes rezando en la festividad del Ramadán frente al monumento de la Inmaculada Concepción en Granada.
  • El arzobispo de Toledo y primado de España, Mons. Braulio Rodríguez, ha reivindicado el carácter religioso de la procesión del Corpus Christi, que no es algo que cambie según las modas.
  • Otras siete religiones no católicas tendrán su casilla en la Declaración de la Renta.
  • Cáritas España cuenta con un ejército de 85000 voluntarios y más de 4500 trabajadores.

 ¡SIN  EL DOMINGO NO PODEMOS VIVIR!

Los primeros cristianos decían esto.

El Corpus, además de acentuar esa visión, nos incita a muchas reflexiones: -¿Llevamos la identidad cristiana a las plazas y calles del día a día?

-¿Hablamos del domingo, en nuestros círculos, como un referente cristiano?

¿Practicamos la misa dominical como necesidad o como cumplimiento?

-¿Procuramos reservar unos momentos para la adoración, para la visita al santísimo, la misa diaria o, tal vez, nos hemos acostumbrado al ritmo dominical?

-¿Seguimos a Cristo en la custodia de nuestro cristianismo o, tal vez, la dejamos escondida en el armario de nuestra privacidad, pereza, timidez apostólica o cobardía?

Ahora, en estos tiempos sobre todo, donde hay tanto contraste de culturas y hasta de religiones… es bueno manifestar públicamente lo que sentimos y lo que creemos: ¡DIOS ESTA AQUÍ! El Corpus, puede ser un desafío ante ese afán de replegar y de esconder todo lo que suene a religioso. La custodia, con Cristo nos sigue hablando y manifestándose a través de nosotros. Pero, ¡eso sí!, primero lo creamos nosotros y luego…lo manifestemos con todas las consecuencias.

“LA EUCARISTÍA ES EL ENCUENTRO DE DIOS Y LA HUMANIDAD”

ORACIÓN: QUÉDATE, SEÑOR, CON NOSOTROS

Quédate, Señor, con nosotros

Tu Eucaristía es fuente de VIDA

Tu Eucaristía es fuente de LUZ

Tu Eucaristía es fuente de SALVACION

Quédate, Señor, con nosotros

Sin ella nuestra fe se debilita

Sin ella nuestra esperanza decae

Sin ella nos alejamos de tu Palabra

Quédate, Señor, con nosotros

Queremos ser custodias para llevarte

Queremos ser custodias para anunciarte

Queremos ser custodias para nunca perderte

Quédate, Señor, con nosotros

Ayúdanos a venerar tu presencia

Ayúdanos a no olvidar tus caminos

Ayúdanos a servirte con corazón sincero

Quédate, Señor, con nosotros                                 AMÉN

“LLAMADOS A SER COMUNIDAD”

Festividad del Corpus Christi, día de la Caridad

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Con esta popular fiesta del Corpus Christi la Diócesis cierra este próximo domingo el ciclo litúrgico de Pascua-Pentecostés y lo hace celebrando el Día de Caridad con el lema “Llamados a ser comunidad”, que ha orientado la campaña especial de difusión que estos días ha realizado Cáritas con el objetivo de “aprender a vivir en común e la mima casa, en la Tierra común que nos acoge a todos” para “vivir la cultural del encuentro” que propone el Papa Francisco.

Un mensaje que ha querido subrayar el obispo de León en su última carta pastoral, en la que destaca que esta solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo “nos permite e invita a renovar las actitudes personales y las expresiones que brotan en nuestra vida cuando evocamos, sincera y profundamente, el acontecimiento central de nuestra fe: la muerte y la resurrección de nuestro Redentor”, en “una gran fiesta de gratitud y de alegría ante lo que significa la Eucaristía como sacramento del amor por excelencia, el “Amor de los amores” como dice el himno más veces cantado en honor del Santísimo Sacramento”.

Mons. Julián López hace especial hincapié en el significado del sacramento de la Eucaristía, donde “se contiene y se nos ofrece el amor del Señor ‘por nosotros y por muchos’: un amor tan grande como quien nos lo ofrece, porque es el amor personal que brota del corazón de Cristo, un amor generoso, gratuito e inmenso, siempre a disposición de toda persona necesitada no solo del pan material sino también de consuelo, esperanza, fortaleza, alegría…”.

A partir de esa dimensión eucarística esencial, el obispo de León insiste en la importancia de participar en “una verdadera fraternidad como da a entender la palabra ‘comunión’ (‘común-unión’)“ que “pide y exige cultivar actitudes y gestos verdaderos de amor solidario y efectivo con todos, de manera especial con los más necesitados” puesto que “el cristiano no puede ceder a la tentación del egoísmo que termina endureciendo el corazón y cerrándolo al amor verdadero, el que crea comunidad y da frutos de justicia social, diálogo, solidaridad, participación, desarrollo integral, bien común, paz…”. Una invitación que se condensa en el lema “Llamados a ser comunidad” con el que Cáritas ha difundido estos días desde su papel como institución diocesana “que organiza el ejercicio de la Caridad en la Iglesia de León desde los valores del amor fraterno, la cercanía, la gratuidad, la justicia y la participación, inspirados por el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia.

Hace tres años, en 2014, esta misma procesión del Corpus Christi tuvo un significado especial porque sirvió entonces para clausurar el 50 Aniversario del VI Congreso Eucarístico Nacional que acogió la ciudad de León en el año 1964. Y por primera vez en la procesión desfilaba una Custodia donada a la Diócesis de León por las Carmelitas de la Caridad-Vedruna que acogía la Sagrada Forma. Esta nueva custodia para el servicio litúrgico de la Diócesis ha pasado a formar parte de los fondos del Museo Catedralicio-Diocesano y se trata de una pieza de notable valor realizada a mediados del siglo XX por la casa Talleres Granda, en plata dorada y decorada con motivos vegetales, y este año 2017 será por cuarto año el centro de la procesión de esta solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.

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SANTA GERMANA COUSI -15 de Junio

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Una de las múltiples tentaciones que se presentan en la vida espiritual es la tendencia a justificar acciones propias negativas amparándose en la deficiente conducta ajena. Un seguidor de Cristo no se escuda en las imperfecciones de otros, que pueden haber salpicado su vida, con el fin de eludir su responsabilidad, y echar por la borda la gracia que recibe para afrontar cualquier situación. Si Germana se hubiese dejado influir por las constantes hostilidades que provenían de su entorno no estaría en la gloria.

Esta santa «sin historia», como se la denomina, es otra de las doctoras en el modo admirable y heroico de asumir el anonadamiento espiritual y el perdón. Un ejemplo de vida oculta en Cristo. Pasó su existencia sin realce social ni intelectual. No tenía características físicas muy favorables, poseía una malformación de una de sus manos y una enfermedad crónica originada por una subnutrición, que perjudicaba su visión y movimientos faciales, despreciada, maltratada, abandonada de los suyos, humillada, y destinada a vivir con los animales, en ese calvario cotidiano, que llevada de su amor a Dios le ofrecía, se labró su morada eterna en el cielo. Y de eso se trata. Algunas pinceladas de su biografía se reconstruyeron en diciembre de 1644, casi medio siglo después de su muerte, cuando se abrió la tumba para enterrar a una parroquiana y hallaron su cuerpo incorrupto. Dos vecinos, que tenían ya cierta edad y habían sido contemporáneos de la joven, echaron mano de su memoria y dieron pistas para identificarla.

Había nacido en Pibrac, Francia, hacia 1579 porque se piensa que falleció en 1601 cuando tenía 22 años. Su deceso se produjo en completa soledad, como había vivido, en el establo y sobre un camastro de rudos sarmientos, acompañada del ganado que custodiaba. Era hija de Laurent Cousin, quien al enviudar de la madre de Germana, Marie Laroche, que murió cuando aquélla tenía unos 5 años, contrajo matrimonio –era el cuarto para él– con Armande Rajols. Y ésta fue una auténtica madrastra para la pequeña; no tuvo ni un ápice de compasión con la niña. Germana había nacido con una pésima salud. Padecía escrófula y presentaba evidente deformidad en una de sus manos.

Ante la pasividad de su padre, Armande la maltrató cruelmente ideando formas despiadadas para infligirle el mayor daño posible. Al final, la separó de su hogar, le vetó el acceso a sus hijos y la destinó al cuidado de las ovejas con las que conviviría hasta el final. Tenía 9 años cuando comenzaron a enviarla a pastorear en la montaña, seguramente con la idea de ir borrando el recuerdo de su existencia, o hacerla desaparecer bajo las fauces de los lobos. Arrinconada, considerada una nulidad para cualquier acción por sencilla que fuera, Germana tuvo dos ángeles tutelares: una iletrada sirvienta de su familia, Juana Aubian, y el párroco de la localidad, Guillermo Carné. La primera volcó en ella sus entrañas de piedad hasta donde le fue posible ya que, en cuanto vieron que podía medio valerse por sí misma, la enviaron al establo. El excelso patrimonio que Juana le legó fue hablarle del Dios misericordioso. A su vez el sacerdote, hombre sin duda virtuoso y clarividente, juzgó que se hallaba ante una elegida del cielo por los signos que apreciaba en ella: bondad, espíritu de mansedumbre, y una inocencia evangélica tal que infundía una alegría ciertamente sobrenatural.

La mísera ración de comida, mendrugos de pan que le echaban a cierta distancia en prevención de un eventual contagio, la compartía con los indigentes. Ni siquiera esta muestra de compasión consintió la madrastra, y un día la persiguió para darle público escarmiento. Cuando en presencia del vecindario le arrebató violentamente el delantal donde guardaba su esquilmada provisión para los pobres, quedó impactada por el prodigio que se obró en ese mismo instante. Todos vieron cómo se desprendía del modesto mandil una cascada de flores silvestres bellísimas en una estación impropia para su nacimiento y en un entorno en el que no solían brotar, anegando el suelo con sus brillantes colores.

Laurent despertó un día de su cobarde letargo y ofreció a Germana volver al hogar. La joven agradeció la invitación paterna, pero eligió seguir en el cobertizo. Oraba cotidianamente por la conversión de Armande, que no terminó de conquistar esta gracia hasta poco antes de morir. El párroco acogió a la santa como catequista de los niños que entendían maravillosamente las verdades de la fe a través de los ejemplos que ponía. Era asidua a la misa, rezaba el rosario y no podía evitar que fueran haciéndose extensivos los hechos milagrosos obrados a través de ella, y que ya en vida le dieron fama de santidad. Uno de estos se produjo nada más morir el 15 de junio de 1601, y fue contemplado por varios religiosos que se hallaban de paso en Pibrac. Vieron doce formas blancas que se elevaban hacia el cielo dando escolta a una joven vestida de blanco; llevaba la frente ceñida con una corona de flores. Al descubrir que había fallecido, todos supusieron que era Germana que entraba en la eternidad.

Fue enterrada en la iglesia, lugar en el que siguieron multiplicándose los milagros. Los partidarios de la Revolución intentaron destruir sus restos echándoles cal viva. Pero en el siglo XVIII volvieron a hallar su cuerpo incorrupto. Pío IX la beatificó el 7 de mayo de 1854, y la canonizó el 29 de junio de 1867.

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SAN ANTONIO DE PADUA – 13 de Junio

Antonio de Pereda y Salgado - St Anthony of Padua with Christ Child (detail) - WGA17168.jpgSAN ANTONIO DE PADUA O DE LISBOA

Es uno de los santos más estimados y desde el siglo XIII constante objeto de estudio. Nació en Lisboa, Portugal, a finales del siglo XII, quizá en torno a 1191. Sus padres eran mercaderes y tenían una buena posición. Es posible que Martim de Bulhôes, su progenitor, estuviese al servicio del rey. Él y su esposa, Teresa Taveira, dieron al pequeño Fernando, que fue el nombre de pila del santo, una educación acorde con su clase social. En la pubertad atravesó un periodo de dudas y crisis en el que no faltaron las tentaciones propias de la edad y contra las que entabló una lucha sin cuartel. De una de esas íntimas batallas queda constancia en la catedral de Lisboa ya que, perturbado por una de ellas, mientras ascendía al coro, trazó en la pared la señal de la cruz dejando perenne huella en la piedra que cedió bajo la presión de sus dedos.

Desdeñando las vanidades y placeres del mundo, ingresó con los canónigos regulares de Lisboa. Pero la oración y el recogimiento eran frecuentemente alterados por las inoportunas visitas de familiares y amigos que rompían la paz del cenobio. Buscando sosiego, en 1212 se trasladó al monasterio de Santa Cruz en Coimbra. Su memoria prodigiosa y la intensidad de su dedicación pronto hicieron de él un gran conocedor de las Sagradas Escrituras. En 1220 se sintió llamado al martirio conmovido por las reliquias de cinco franciscanos que trajo de Marruecos el rey de Portugal. Eso determinó su ingreso con los frailes menores de San Antonio de Olivares, con intención de partir a tierras moriscas, como hizo junto a otro hermano a finales de ese año. Hallándose en el norte de África una hidropesía truncó repentinamente sus sueños y determinó regresar a Lisboa. Entonces se desencadenó una violenta tempestad y el barco encalló cerca de la siciliana Mesina.

Repuesto de la enfermedad, en la primavera de 1221 participó en el capítulo «de las esteras». Allí conoció a san Francisco y adoptó plenamente la sencillez y pobreza evangélicas. Creció en este espíritu junto a fray Graciano, y en el estío de ese año le acompañó a Monte Paolo. Su predicación en Forli fue todo un descubrimiento. Sus magníficas dotes oratorias, alimentadas con la oración y penitencia, calaron en las gentes y no pasaron desapercibidas en su entorno. De hecho, fray Graciano le encomendó esta misión. Era un consumado maestro y predicador; exponía el evangelio con agudeza e ingenio. Además, poseía una envidiable cultura científica, teológica y filosófica.

En 1223, cuando Francisco disolvió la casa abierta en esta ciudad, temiendo que los frailes pudieran centrarse en el estudio en detrimento de la vida de piedad, determinó que Antonio fuese maestro de teología, y le indicó que impartiese esta disciplina en Bolonia. Desde 1224 evangelizó distintas regiones de Francia y del norte de Italia, combatiendo sectas y herejías de albigenses y cátaros, como hizo en Rímini. Predicó en Padua, Verona, Roma, etc. Multitudes se convertían arrebatadas por su fervor y ardor apostólico; eran incontables los que se abrazaban al carisma franciscano. Versado en la teología de Dionisio Areopagita, enseñó esta materia en varias ciudades galas. Toulose y Montpellier constataron su celo, ciencia y virtud. En ésta ciudad un novicio le robó el Salterio. Se cuenta que el diablo al pasar el río le amenazó diciéndole: «Vuélvete a tu Orden y devuelve al siervo de Dios, fray Antonio, el Salterio; si no, te arrojaré al río, donde te ahogarás con tu pecado». El novicio, arrepentido, lo devolvió y confesó su culpa.

En 1227 Antonio asistió al capítulo general de Asís. Lo designaron ministro provincial en la Emilia-Romaña y gozó de completa libertad para la predicación a la que se dedicó junto a la enseñanza y a la confesión. En 1228 Gregorio IX, que le oyó predicar en San Juan de Letrán, le encomendó la redacción de los Sermones Dominicales et festivi. Este pontífice lo denominó «arca del Testamento». En 1230 participó en el capítulo general de Roma, y el papa contó con su acertado juicio para abordar la interpretación de la regla franciscana. Ese año escribió en Padua los Sermones de las solemnidades que habían sido objeto de su predicación.

Desde niño fue singularmente devoto de María. El don de milagros que había formado parte de su infancia le acompañó siempre. Un día era un afligido penitente incapaz de confesar sus culpas que llevaba escritas y que iban desapareciendo del papel mientras el santo las leía. Otro dejaba atónitos a todos, en particular a la madre cuyo hijo había caído en el interior de una caldera de agua hirviendo mientras le escuchaba con fervor, y le veían salir de ella sin haber sufrido mal alguno. O eran testigos de los bancos de peces multicolores que asomaban su cabeza en la orilla del mar, y de las inmensas bandadas de aves arremolinadas en torno a él, unos y otras con el objeto de oírle, ejemplo para los incrédulos que daban la espalda a la palabra divina. Quienes le seguían observaban asombrados su dominio de los elementos atmosféricos, la restitución de un pie amputado, la resurrección de un difunto, etc. En suma, un rosario interminable de portentosos prodigios inmortalizados por la iconografía. Fue agraciado también con los dones de éxtasis, visiones, bilocación, profecía…

El 13 de junio de 1231 en Camposampiero al ver llegada su hora pidió que lo llevaran a La Cella, un barrio de Padua, donde los frailes tenían un convento y atendían a las Damas Pobres. Y allí murió ese día con fama de santidad. Los frutos espirituales de la fecunda e infatigable labor de este santo taumaturgo prosiguieron después de su tránsito. Gregorio IX lo canonizó el 30 de mayo de 1232, prácticamente un año después de su muerte. Pío XII lo proclamó doctor de la Iglesia el 16 de enero de 1946, confiriéndole el título de «Doctor Evangélico». Tuvo en cuenta su capacidad para infundir en los fieles la convicción de que la respuesta a todas las necesidades y dificultades se halla en el evangelio.

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DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD – Ciclo A – 11 de Junio

“EL DIOS DEL AMOR Y DE LA PAZ…”

(Juan 3, 16-18)

SANTO EVANGELIO

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito para que todo el que cree en él no perezca, sino que tengan vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

Palabra de Dios

“UN SOLO DIOS TRINITARIO”

La existencia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo la expresa Jesús en muchos lugares de los Evangelios. Jesús vino al mundo a comunicar un nuevo conocimiento de Dios. Y dicho conocimiento nos expresa la existencia de tres Personas que conviven en el Amor y en la Palabra. Dios ya no es para nosotros ni lejano, ni solitario. La Trinidad Beatísima no es otra cosa que una nueva dimensión del conocimiento íntimo de Dios. Y la aceptación de esa realidad no es fácil, pero no imposible. Situados nosotros en la presencia de Dios podemos ver las cosas de otra manera. Esa presencia nos ayuda y nos ilumina. Para optar por dicha presencia debemos tener amor y humildad en nuestros planteamientos. La presencia se acrecienta mediante la oración. Y la oración solo puede abrirse hacia Dios con espíritu humilde y con el corazón lleno de amor. El misterio de Uno y Tres nos da la visión de un Dios que no vive en soledad. Un acto de comunicación amorosa engendró al Hijo y que esa corriente de amor es el Espíritu Santo. Dios es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad.

Citas para reflexionar:

  • “Es una absurda contradicción hablar de paz, negociar la paz y, al mismo tiempo, promover o permitir el comercio de armas “ Papa Francisco
  • “Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga” Victor Hugo
  • “Cuando se ha comprendido que Dios nos ama, sólo queda una cosa que hacer: ofrecerse al amor para que él haga de nosotros lo que quiera” Jean Lafrance
  • “En la fidelidad a las cosas pequeñas, consiste la perfección” P. Gabriel de Sta. Mª Magdalena
  • “Por fin mi Inmaculado corazón triunfará” Promesa de la Virgen María en Fátima
  • “Vengándose, uno iguala a su enemigo; perdonando, uno se muestra superior a él” F. Bacon

Efemérides y noticias:

  • El Papa  Francisco muestra su total apoyo a los obispos de Venezuela, quienes le han comunicado la dramática situación del país.
  • El Santo Padre convoca para octubre de 2019, un mes de oración por el trabajo misionero.
  • La Santa Sede elogia la labor evangelizadora de universitarios chilenos, se implican  3.500 jóvenes.
  • El sacerdote misionero Gabriel Romanelli en Oriente Medio, denuncia que lo que hace el Estado Islámico no es solamente satánico sino luciferino.
  • En la Jornada Pro Orantibus, que se celebra este domingo con el lema «Contemplar el mundo con la mirada de Dios», recordamos a todos aquellos que se apartan del mundo para vivir en soledad, oración y penitencia por la salvación de otros.
  • La Iglesia en España da a la sociedad más del 138% de lo que recibe por la Asignación Tributaria.
  • Sesenta mártires del siglo XX serán beatificados en Madrid el 11 de noviembre.
  • Mons. Demetrio González  explica en EE.UU el intento de expropiar la catedral de Córdoba.

¿ESCUCHAS ATENTO “LA PALABRA”?

Lo que se lee cada domingo y cada día es La Palabra. Palabra eterna que se reviste de palabras humanas, pero que conserva todas las cualidades de Dios.
Es Palabra Santa y Santificadora, que, al igual que la lluvia que cae del cielo, no vuelve a él sin haber empapado la tierra.

Es Palabra Perfecta: sus dificultades se desvanecen cuando la leemos y se interpreta en la homilía.

Es Palabra Inmutable: no cambia, permanece siempre la misma.

-Es Palabra Omnipotente: el Centurión —cuánto nos ha enseñado este hombre en apenas unos minutos— dijo: “Una palabra tuya bastará para sanar a mi sirviente”.

Es Palabra Creadora, la misma que hizo surgir todo lo que hay en el orbe.

Esa es la palabra que se proclama: escúchala bien. La lea quien la lea. Es cierto que no todos los que suben al ambón lo hacen bien.  No obstante, incluso en una lectura defectuosa, la Palabra conserva toda su virtualidad.
Cuando en la Liturgia se proclama la Palabra, es Jesús mismo quien habla. Recuerda todo esto, y trata de no distraerte mirando la hora, o si el ventilador está bien orientado.

ORACIÓN: TÚ, DIOS, ERES AMOR

Amor que se hizo hombre en Belén

Amor que se hizo Palabra desde antiguo

Amor que compartió nuestra vida

Amor que subió a la cruz

Amor que se desangró en la cruz

Amor que hizo todo por salvarnos

Amor que es una familia de tres

Amor que es PADRE

Amor que es HIJO

Amor que es ESPIRITU

Amor de tres personas distintas

Amor de tres personas que se aman

Amor de tres personas que nos aman

Amor de tres personas que viven para que vivamos

Tú, Dios, eres amor.

«EL LORO “BÍBLICO”»

     Tres hijos dejaron su hogar, se independizaron y prosperaron.

Cuando se juntaron nuevamente, hablaron de los regalos que habían podido hacerle a su madre.

El primero dijo: –Yo construí una casa enorme para nuestra madre.

El segundo dijo: -Yo le mandé un Mercedes con su chofer.

El tercero dijo: – Os gané a los dos: sabéis cuánto disfruta mamá de leer la Biblia, y sabéis que no puede ver muy bien. Le mandé un gran loro que puede recitar la Biblia en su totalidad. Me gasté un millón de dólares para que unos profesores, durante siete años, se la enseñaran. Mamá sólo tiene que nombrar  el Libro y  el Capítulo y el loro lo recita.

Al poco tiempo, la madre envió sus cartas de agradecimiento.

Escribió a su primer hijo:- “Isaac, la casa que construiste es tan grande! Yo vivo en un solo cuarto, pero ahora tengo que limpiar toda la casa”.

Escribió a su segundo hijo: – Moisés, estoy demasiado vieja como para viajar. Me quedo en casa todo el tiempo, así es que nunca uso el Mercedes”.

Escribió a su tercer hijo: – “Mi queridísimo Abraham, fuiste el único hijo que tuvo el sentido común de saber lo que le gusta a tu madre.” ¡¡¡El pollo estaba delicioso!!!”

REFLEXIÓN: Estos tres hijos pretenden competitivamente subir al “podium” y lograr “medalla de oro” en el hacer feliz a su madre. ¡Qué desencanto! ¡Cuántos regalos, y quizás valiosos, nos han hecho o hemos hecho, y se guardan en el cajón del olvido! Bien mirado a menudo descubrimos que cuando queremos obsequiar, tenemos más en cuenta lo que nos gusta a nosotros que lo que podría hacer feliz al agraciado y por tanto ponemos en evidencia nuestra escala de valores (o nuestra falta de valores). Y es que amar no es dar sino compartir, hacer compañía, escuchar, sonreír, sentirte valorado… e incluso, en la crisis económica actual, nos saldrá más económico.

Lo mismo podríamos decir cuando se trata de luchar por la “medalla de oro” para nosotros mismos. Un atleta que acaba de subir al podio, muerde, en el delirio ganador, la medalla de oro que ni se puede romper ni ser comida. ¡Qué peligro de engañarse y morirse de éxito ya! Se trata de alimentar mi “yo” hasta enloquecer compitiendo y superando el “tú” ¿Se trata de ser famoso o ser feliz? La espiga más alta no es siempre la más granada. Sólo en una red de relaciones humanas solidarias y gratuitas conseguiremos satisfacer la sed de nuestro corazón.

Si se hacen las Olimpiadas, los Juegos Paralímpicos (discapacitados físicos) ¿por qué no unas Olimpiadas Solidarias? ¿Por qué se nos quiere educar a ser ganadores cuando sólo unos pocos lo podrán ser y la gran multitud seremos perdedores? Necesitamos maestros que nos enseñen a encajar las derrotas positivamente, a enfangarse a favor de personas y “causas perdidas”, hasta salir mal parado si es necesario, pero con la cabeza bien alta y la paz en el corazón.                                                                          Josep Perich y Águeda Bautista

“JUNIO MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS”

La Iglesia dedica todo el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, con la finalidad de que los católicos lo veneremos, lo honremos y lo imitemos especialmente en estos 30 días.

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CATEQUESIS DEL PAPA -miércoles 7 de junio

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Había algo de atractivo en la oración de Jesús, era tan fascinante que un día sus discípulos le pidieron que les enseñara. El episodio se encuentra en el Evangelio de Lucas, que entre los Evangelistas es quien ha documentado mayormente el misterio del Cristo orante. El Señor rezaba.

Los discípulos de Jesús están impresionados por el hecho de que Él, especialmente en la mañana y en la tarde, se retira en la soledad y se sumerge en la oración. Y por esto, un día, le piden de enseñarles también a ellos a rezar. (Cfr. Lc 11,1).

Es entonces que Jesús transmite aquello que se ha convertido en la oración cristiana por excelencia: el “Padre Nuestro”. En verdad, Lucas, en relación a Mateo, nos transmite la oración de Jesús en una forma un poco abreviada, que inicia con una simple invocación: «Padre» (v. 2).

Todo el misterio de la oración cristiana se resume aquí, en esta palabra: tener el coraje de llamar a Dios con el nombre de Padre. Lo afirma también la liturgia cuando, invitándonos a recitar comunitariamente la oración de Jesús, utiliza la expresión ‘nos atrevemos a decir’.

De hecho, llamar a Dios con el nombre de “Padre” no es para nada un hecho sobre entendido.

Seremos llevados a usar los títulos más elevados, que nos parecen más respetuosos de su trascendencia. En cambio, invocarlo como Padre, nos pone en una relación de confianza con Él, como un niño que se dirige a su papá, sabiendo que es amado y cuidado por él.

Esta es la gran revolución que el cristianismo imprime en la psicología religiosa del hombre. El misterio de Dios, siempre nos fascina y nos hace sentir pequeños, pero no nos da más miedo, no nos aplasta, no nos angustia.

Esta es una revolución difícil de acoger en nuestro ánimo humano; tanto es así que incluso en las narraciones de la Resurrección se dice que las mujeres, después de haber visto la tumba vacía y al ángel, ‘salieron corriendo del sepulcro, porque estaban temblando y fuera de sí’. (Mc 16,8).

Pero Jesús nos revela que Dios es Padre bueno, y nos dice: ‘No tengan miedo’. Pensemos en la parábola del padre misericordioso (Cfr. Lc 15,11-32). Jesús narra de un padre que sabe ser sólo amor para sus hijos. Un padre que no castiga al hijo por su arrogancia y que es capaz incluso de entregarle su parte de herencia y dejarlo ir fuera de casa.

Dios es Padre, dice Jesús, pero no a la manera humana, porque no existe ningún padre en este mundo que se comportaría como el protagonista de esta parábola.

Dios es Padre a su manera: bueno, indefenso ante el libre albedrío del hombre, capaz sólo de conjugar el verbo amar. Cuando el hijo rebelde, después de haber derrochado todo, regresa finalmente a su casa natal, ese padre no aplica criterios de justicia humana, sino siente sobre todo la necesidad de perdonar, y con su brazo hace entender al hijo que en todo ese largo tiempo de ausencia le ha hecho falta, ha dolorosamente faltado a su amor de padre.

¡Qué misterio insondable es un Dios que nutre este tipo de amor en relación con sus hijos! Tal vez es por esta razón que, evocando el centro del misterio cristiano, el Apóstol Pablo no se siente seguro de traducir en griego una palabra que Jesús, en arameo, pronunciaba: ‘Abbà’.

En dos ocasiones san Pablo, en su epistolario (Cfr. Rom 8,15; Gal 4,6), toca este tema, y en las dos veces deja esa palabra sin traducirla, de la misma forma en la cual ha surgido de los labios de Jesús, ‘abbà’, un término todavía más íntimo respecto a ‘padre’, y que alguno traduce ‘papá’, ‘papito’.

Queridos hermanos y hermanas, no estamos jamás solos. Podemos estar lejos, hostiles, podemos también profesarnos “sin Dios”. Pero el Evangelio de Jesucristo nos revela que Dios no puede estar sin nosotros: Él no será jamás un Dios “sin el hombre”. ¡Es Él quien no puede estar sin nosotros y este es un gran misterio!

Esta certeza es el manantial de nuestra esperanza, que encontramos conservada en todas las invocaciones del Padre Nuestro. Cuando tenemos necesidad de ayuda, Jesús no nos dice de resignarnos y cerrarnos en nosotros mismos, sino de dirigirnos al Padre y pedirle a Él con confianza.

Todas nuestras necesidades, desde las más evidentes y cotidianas, como el alimento, la salud, el trabajo, hasta aquellas de ser perdonados y sostenidos en la tentación, no son el espejo de nuestra soledad: en cambio está un Padre que siempre nos mira con amor, y que seguramente no nos abandona. Ahora les hago una propuesta: cada uno de nosotros tiene tantos problemas y tantas necesidades: pensemos un poco, en silencio, en estos problemas y en estas necesidades. Pensemos también al Padre, a nuestro Padre que no puede estar sin nosotros, y que en este momento nos está mirando. Y todos juntos con confianza y esperanza recemos: “Padre Nuestro, que estás en el Cielo…”.

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SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS -Ciclo A- 4 de Junio

«RECIBID EL ESPÍRITU SANTO»

(Juan 20, 19-23)

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:

«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Palabra del Señor  

                                

 “MANIFESTACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO”

En el sexto domingo de Pascua vimos la acción invisible del Espíritu Santo en el alma de cada uno de nosotros: es nuestro Consolador o Paráclito.  Hoy, Pentecostés, la liturgia resalta la acción visible del Espíritu Santo en la Iglesia.  El Espíritu Santo convierte a la Iglesia en misionera y católica, cuyos efectos son:

-Viento que lleva el polen divino.

-Fuego que quema con la caridad cuanto toca.

-Lengua para llevar el mensaje de Cristo.

¿Dejaré la puerta y las ventanas abiertas de mi ser para que entre el viento y el fuego del Espíritu Santo en este Pentecostés para después contagiarlo a mi alrededor con mi lengua y conducta? ¿Experimento en mí otros vientos y fuegos que quieren destruirme y devorar mi vida de gracia y mi amor a Cristo? ¿Hablo la lengua del Espíritu Santo que es la caridad o tengo otros dialectos ideológicos?

 Citas para reflexionar:

  • “A los esposos: Con la gracia del Espíritu Santo vuestra unión se vuelva cada día más sólida y profunda” Papa Francisco
  • “Dios golpea sin cesar las puertas de nuestro corazón. Siempre está deseoso de entrar. Si no entra, la culpa es nuestra” San Ambrosio
  • “La verdad se detiene en la inteligencia; la belleza penetra en el corazón “Fray Enrique Lacordaire O.P.
  • “Donde llega María, está presente Jesús. Quien abre su corazón a la Madre, encuentra y acoge al Hijo y se llena de su alegría “Benedicto XVI

Efemérides y noticias:

  • El Papa  Francisco expresa su dolor por el atentado del Isis en Kabul, donde han muerto al menos 90 personas y centenares de heridos por la explosión de un camión lleno de explosivos.
  • El viaje del Papa a Sudán del Sur no se realizará este año. La guerra civil, situaciones de limpieza étnica, epidemia de cólera, hacen un país fuera de control.
  • Venezuela y Brasil que atraviesan una situación complicada, están  en el corazón  del Papa Francisco.
  • Corea del Norte teme a los cristianos y los persigue.
  • Ya van 1.530 migrantes ahogados en el Mediterráneo en lo que va de 2017, la mayoría en la ruta hacia Italia. 65.000 están atrapados en Grecia.
  • Este fin de semana, festividad de Pentecostés, se celebra El Rocío con la Virgen como protagonista.
  • 203 legionarios de la Brigada del Rey Alfonso XIII recibirán el próximo miércoles la Confirmación, 27 Primeras Comuniones y 5 Bautismos.
  • Se programan 3 nuevas Rutas Teresianas para el Jubileo Teresiano que se iniciará el próximo octubre.

HACE TIEMPO QUE NO VAS A MISA

No tengas miedo, Dios te quiere cómo estás ahora. Para volver a participar de la misa, no tienes que ser perfecto.  Vuelve como eres y Dios hará su parte.

1. Encuentra a alguien con quien puedas ir.

2. Recuerda a dónde vas. Prepárate con antelación

  1. Trata de llegar un tiempo antes.
  2. Participa sin miedo. La misa no es una forma de entretenimiento, pero tampoco estamos para ser observadores estáticos del evento.
  3. No te preocupes por tus hijos pequeños y lloran.
  4. Entiende la importancia de la comunión.
  5. Quédate un ratito al finalizar la misa. Tómate algunos momentos para reflexionar sobre lo que acaba de suceder.
  6. Y finalmente… ¡no esperes la perfección! No te preocupes si no sientes nada, ¡estate seguro de que Cristo está encantado de verte de nuevo!

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AUDIENCIA DEL SANTO PADRE – MIÉRCOLES 31 DE MAYO

«Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Ante la inminencia de la Solemnidad de Pentecostés no podemos dejar de hablar de la relación existente entre la esperanza cristiana y el Espíritu Santo. El Espíritu es el viento que nos impulsa adelante, que nos mantiene en camino, nos hace sentir peregrinos y forasteros, y no nos permite recostarnos y convertirnos en un pueblo “sedentario”.

La Carta a los Hebreos compara la esperanza con un ancla (Cfr. 6,18-19); y a esta imagen podemos agregar aquella de la vela. Si el ancla da seguridad a la barca y la tiene “anclada” entre el oleaje del mar, la vela en cambio, la hace caminar y avanzar sobre las aguas. La esperanza es de verdad como una vela; esa recoge el viento del Espíritu Santo y la transforma en fuerza motriz que empuja la nave, según sea el caso, al mar o a la orilla.

El apóstol Pablo concluye su Carta a los Romanos con este deseo, escuchen bien, escuchen bien qué bonito deseo: ‘Que el Dios de la esperanza los llene de alegría y de paz en la fe, para que la esperanza sobreabunde en ustedes por obra del Espíritu Santo’ (15,13). Reflexionemos un poco sobre el contenido de estas bellísimas palabras.

La expresión “Dios de la esperanza” no quiere decir solamente que Dios es el objeto de nuestra esperanza, es decir, de Quien tenemos la esperanza de alcanzar un día en la vida eterna; quiere decir también que Dios es Quien ya ahora nos da esperanza, es más, nos hace ‘alegres en la esperanza’ (Rom 12,12): alegres de en la esperanza, y no solo la esperanza de ser felices.

Es la alegría de esperar y no esperar de tener la alegría. Hoy. “Mientras haya vida, hay esperanza”, dice un dicho popular; y es verdad también lo contrario: mientras hay esperanza, hay vida. Los hombres tienen necesidad de la esperanza para vivir y tienen necesidad del Espíritu Santo para esperar.

San Pablo –hemos escuchado– atribuye al Espíritu Santo la capacidad de hacernos incluso ‘sobreabundar en la esperanza’. Abundar en la esperanza significa no desanimarse nunca; significa esperar ‘contra toda esperanza’ (Rom 4,18), es decir, esperar incluso cuando disminuye todo motivo humano para esperar, como fue para Abraham cuando Dios le pidió sacrificar a su único hijo, Isaac, y  aún más como fue para la Virgen María bajo la cruz de Jesús.

El Espíritu Santo hace posible esta esperanza invencible dándonos el testimonio interior de que somos hijos de Dios y sus herederos (Cfr. Rom 8,16). ¿Cómo podría Aquel que nos ha dado a su propio Hijo único no darnos todo con Él? (Cfr. Rom 8,32). ‘La esperanza –hermanos y hermanas– no defrauda: la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que nos ha sido dado’ (Rom 5,5). Por esto no defrauda, porque está el Espíritu Santo dentro que nos impulsa a ir adelante, siempre adelante. Y por esto la esperanza no defrauda.

Hay más: el Espíritu Santo no nos hace sólo capaces de tener esperanza, sino también de ser sembradores de esperanza, de ser también nosotros –como Él y gracias a Él– los ‘paráclitos’, es decir, consoladores y defensores de los hermanos. Sembradores de esperanza.

Un cristiano puede sembrar amargura, puede sembrar perplejidad y esto no es cristiano, y si tú haces esto no eres un buen cristiano. Siembra esperanza: siembra el bálsamo de esperanza, siembre el perfume de esperanza y no el vinagre de la amargura y de la falta de esperanza. El beato Cardenal Newman, en uno de sus discursos decía a los fieles: ‘Instruidos por nuestro mismo sufrimiento, por el mismo dolor, es más, por nuestros mismos pecados, tendremos la mente y el corazón ejercitados a toda obra de amor hacia aquellos que tienen necesidad. Seremos, según nuestra capacidad, consoladores a imagen del Paráclito –es decir, del Espíritu Santo– y en todos los sentidos que esta palabra comporta: abogados, asistentes, dispensadores de consolación. Nuestras palabras y nuestros consejos, nuestro modo de actuar, nuestra voz, nuestra mirada, serán gentiles y tranquilizantes’ (Parochial and plain Sermons, vol. V, Londra 1870, pp. 300s.).

Son sobre todo los pobres, los excluidos, los no amados los que necesitan de alguien que se haga para ellos “paráclito”, es decir, consoladores y defensores, como el Espíritu Santo se hace para cada uno de nosotros, que estamos aquí en la Plaza, consolador y defensor. Nosotros debemos hacer lo mismo por los más necesitados, por los descartados, por aquellos que tienen necesidad, aquellos que sufren más. Defensores y consoladores.

El Espíritu Santo alimenta la esperanza no sólo en el corazón de los hombres, sino también en la entera creación. Dice el Apóstol Pablo –esto parece un poco extraño, pero es verdad. Dice así: que también la creación ‘está proyectada con ardiente espera’ hacia la liberación y ‘gime y sufre’ con dolores de parto (Cfr. Rom 8,20-22). ‘La energía capaz de mover el mundo no es una fuerza anónima y ciega, sino es la acción del Espíritu de Dios que ‘aleteaba sobre las aguas’ (Gen 1,2) al inicio de la creación’ (Benedicto XVI, Homilía, 31 mayo 2009). También esto nos impulsa a respetar la creación: no se puede denigrar un cuadro sin ofender al artista que lo ha creado.

Hermanos y hermanas, la próxima fiesta de Pentecostés –que es el cumpleaños de la Iglesia: Pentecostés– esta próxima fiesta de Pentecostés nos encuentre concordes en la oración, con María, la Madre de Jesús y nuestra. Y el don del espíritu Santo nos haga sobreabundar en la esperanza. Les diré más: nos haga derrochar esperanza con todos aquellos que están más necesitados, los más descartados y por todos aquellos que tienen necesidad. Gracias».

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DEJARSE INTERPELAR POR EL ESPÍRITU SANTO – 30 de Mayo

Dejarse interpelar por el Espíritu Santo, aprender a escucharlo antes de tomar las decisiones, contrariamente la fe se vuelve ideológica.

El Papa Francisco lo explicó este lunes, en la homilía de su misa cotidiana en la Casa Santa Marta, anticipando la festividad del próximo domingo de Pentecostés, y precisando que es el Espíritu Santo quien mueve el corazón y suscita emociones.

Partiendo de la Primera lectura del día, que narra como la comunidad de Éfeso había recibido la Fe pero no sabía que existiera el Espíritu Santo, “no conocía este don del Padre”, y cuando Pablo le impuso las manos bajó sobre ellos el Espíritu Santo e iniciaron a hablar idiomas.

E invita a preguntarnos que lugar tiene en nuestra vida el Espíritu Santo: ¿Soy capaz de escucharlo?, de pedir inspiración antes de tomar una decisión, decir una palabra o hacer algo? ¿O mi corazón está tranquilo, sin emociones, un corazón quieto?”.

“A ciertos corazones si le hacen un electrocardiograma espiritual, el resultado sería linear, sin emociones” dijo el Papa y añadió: “También en los Evangelios están estos, pensemos a los doctores de la Ley: creían en Dios, sabían todos los mandamientos pero su corazón estaba cerrado, quieto, no se dejaba inquietar”.

El sucesor de Pedro señala que ha escuchado decir:
— Padre, ¿eso no es sentimentalismo
— ¡No, si uno va por el camino justo no es sentimentalismo!

“He sentido ganas de hacer esto, de ir a visitar a aquel enfermo, o cambiar mi vida, o dejar esto… Sentir, y discernir: lo que siente mi corazón porque el Espíritu Santo es maestro del discernimiento”. Y si “una persona no tiene estos movimientos en el corazón, no discierne qué sucede, es una persona con una fe fría, una fe ideológica. Su fe es una ideología”.

Debemos preguntarnos si tenemos un corazón inquieto porque está movido por el Espíritu Santo y que antes de hacer algo le pedimos al Espíritu Santo que nos inspire, que “diga que sí o que no”, o si sólo hacemos “cálculos mentales”.

“Pidamos también nosotros esta gracia de escuchar lo que el Espíritu Santo dice a nuestra Iglesia, a nuestra comunidad, a nuestra parroquia, a nuestra familia” y a “cada uno de nosotros”. Pidamos “la gracia de aprender este lenguaje –concluyó el Papa– para escuchar al Espíritu Santo”.

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VII DOMINGO DE PASCUA -Ciclo A- 28 de Mayo DOMINGO DE LA ASCENSIÓN

«SE ME HA DADO TODO PODER EN EL CIELO Y EN LA TIERRA»

(Mateo 28, 16-20)

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.

Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.

Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

 Palabra del Señor  

                                 “MENSAJEROS DE PAZ”

Monte de Galilea, en esos momentos algunos se postraron ante Jesús resucitado, otros todavía dudaban.  Es incomprensible, pero así era. Lo mismo que es incomprensible que nosotros dudemos del Señor, cuando tantas pruebas hemos recibido de su poder e inmenso amor. Pero Jesús es comprensivo y se explica que aún no se den cuenta de lo que estaba pasando. Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra, les dice.  Él les envía a predicar el evangelio por todo el mundo y bautizar a los hombres que creyeran en su palabra, de hacerlos discípulos suyos e hijos de Dios, el de enseñarles la doctrina que nos da la paz, que nos redime y nos salva. Ellos debieron sentirse incapaces de tamaña empresa, lo mismo que tantos otros cuando fueron llamados por Dios a una empresa divina. Jesús lee sus pensamientos de temor y de reserva, y les anima. Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Y así ha sido, así es y así será. Dios está presente y nos empuja de nuevo para que seamos sus apóstoles, sus mensajeros de paz y alegría en medio de este mundo, siempre metido en guerras y tristeza.

Citas para reflexionar:

  • “El mal espíritu entra por los bolsillos” Papa Francisco
  • “El que pone su confianza en la Virgen Auxiliadora nunca se verá defraudado” San Juan Bosco
  • “Si queremos que no haya tanta violencia, cuidemos y protejamos la familia ” Felipe Arizmendi
  • ” La verdad se detiene en la inteligencia; la belleza penetra en el corazón ” Fray Enrique Lacordaire, O.P.
  • “Nuestra vida ahora es esperanza, después será eternidad” San Agustín

Efemérides y noticias:

  • El Papa  Francisco recibió al presidente Trump en el Vaticano, le propuso: promover la paz, diálogo interreligioso y tutelar las minorías cristianas. Le elogió el compromiso pro-vida, la libertad religiosa y de conciencia. Le bendijo un rosario a su señora.
  • El Papa recuerda a María Auxiliadora al comienzo de su audiencia general de los miércoles; invitó a invocarla en los momentos difíciles de la vida.
  • El Papa nos sorprendió una vez más este pasado fin de semana con la creación de un consistorio para nombrar 5 nuevos cardenales el 28 de junio, entre los que se encuentra el arzobispo de Barcelona Mons. Juan José Omella.
  • El Tribunal Superior de Justicia de Aragón dictamina que no hay razón para que el ayuntamiento de Zaragoza reclame La Seo, dando la razón a la Iglesia.
  • La diócesis de Jaén quiere escuchar a los jóvenes, lanza un cuestionario online para jóvenes y agentes de pastoral juvenil para al Sínodo de Obispos -2018.
  • El Supremo andaluz falla a favor de la educación diferenciada y reconoce el derecho al concierto.

AYUNO EUCARÍSTICO

 El ayuno eucarístico es el lapso de tiempo que hay que respetar antes de recibir la Comunión, debe ser 1 h. mínimo. Es necesario observar esta norma sencilla, por sacerdotes y fieles por igual. La única excepción es el tomar agua o medicinas; por tanto, no es lícito ni comer, ni beber nadani masticar chicles. En caso extremose abrevia a 15m  única y exclusivamente para: 1) Los enfermos que residan en hospitales o en sus domicilios, aunque no guarden cama. 2) Los fieles de edad avanzada, que por su ancianidad no salen de casa o están en asilos. 3Las personas que, por trabajo, tienen que estar al cuidado constante de los enfermos y personas mayores.4) Los familiares que están al servicio de los enfermos y ancianos, siempre que no puedan guardar el ayuno de una hora.

ODA “EN LA ASCENSIÓN”

¿Y dejas, Pastor santo,                                      Aqueste mar turbado,
tu grey en este valle hondo, escuro,            ¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto
con soledad y llanto;                                         al viento fiero, airado?
y tú, rompiendo el puro                                   Estando tú encubierto,
aire, ¿te vas al inmortal seguro?                   ¿qué norte guiará la nave al puerto?

Los antes bienhadados,                                   ¡Ay!, nube, envidiosa
y los agora tristes y afligidos,                         aun deste breve gozo, ¿qué te aquejas?
a tus pechos criados,                                         ¿Dó vuelas presurosa?
de ti desposeídos,                                               Aqueste mar turbado,
¿a dó convertirán ya sus sentidos?              ¡Cuán rica tú te alejas!
¿Qué mirarán los ojos                                      ¡Cuán pobre y cuan ciegos, ay, nos dejas.
que vieron de tu rostro la hermosura,
que no les sea enojos?
Quien oyó tu dulzura,                                                                          FRAY LUIS DE LEÓN

“CON MARÍA, PEREGRINO EN LA ESPERANZA Y EN LA PAZ”

Queridos diocesanos: Estamos en el mes de mayo, mes dedicado a la Santísima Virgen María en plena celebración de los 50 días de alegría de Pascua a Pentecostés. Ella acompaña a la Iglesia en cada una de las comunidades locales de los fieles como hizo en la espera del Espíritu Santo perseverando unánimes en la oración. Cumplía así el encargo que Jesús le había hecho desde la cruz de ocuparse de Juan como madre, y de todos los discípulos representados en él. En aquella espera, recuerda el Concilio Vaticano II, “María imploraba también con sus oraciones el don del Espíritu, que en la Anunciación ya la había cubierto a ella con su sombra” Esta preciosa escena se repite misteriosamente cada vez que los fieles cristianos se reúnen para orar en común o para celebrar la santa Misa u otros sacramentos “con María la Madre del Señor”, como se dice en la plegaria eucarística. Es lo que ha sucedido en Fátima los pasados días 12 y 13 de mayo bajo la presidencia del Papa Francisco con obispos de todo el mundo que conmemoraron el centenario de la primera de las apariciones de María a los tres pastorcitos. Fue, como se había anunciado, una celebración de “acción de gracias por el don que Fátima representó para la Iglesia y para el mundo”. Con este motivo la Oficina de prensa de la Santa Sede había dado a conocer el logo y el lema de esa gran asamblea presidida por el Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal: un rosario en forma de corazón y la frase “Con María, peregrino en la esperanza y en la paz”. El 13 de mayo de 2000 yo tuve la gracia de participar en una celebración semejante a la que acaba de tener lugar y en la que el Papa Francisco ha canonizado a los videntes de Fátima Francisco y Jacinta Marto “en la misma tierra que fue su cuna y que ahora es su altar”, en frase de san Juan Pablo II cuando llegó a Cova d’Iría. Entonces el Santo Padre acudió a Fátima, en palabras del entonces cardenal Secretario de Estado, no solo para beatificar a los dos “pastorinhos”, ahora canonizados, sino también como “un renovado gesto de gratitud hacia la Virgen por la protección que le había dispensado durante esos años de pontificado. Es una protección que parece que guarda relación también con la llamada “tercera parte” del secreto de Fátima”. Como se recordará, san Juan Pablo II estuvo a punto de perder la vida en el atentado que sufrió el 13 de mayo de 1981, fiesta de Ntra. Señora de Fátima. ¿Qué ha pretendido ahora el Papa con su peregrinación a Fátima? Estaba claro que visitar el célebre santuario de Nuestra Señora al cumplirse el I centenario de lo que es ese bendito lugar. Ha sido, pues, una visita de “acción de gracias por el don que Fátima representa para la Iglesia y para el mundo”. Además ha permitido que fuera una inmensa muchedumbre los que han acudido allí para rezar con él pidiendo la conversión de los corazones a Cristo en el lugar que el hoy papa emérito Benedicto XVI denominó “corazón espiritual” de Portugal. De ahí el lema de la peregrinación citado en el título de esta carta: “Con María, peregrino en la esperanza y en la paz”. Invito a leer y meditar sus discursos y especialmente la homilía en la Misa de canonización. Permitidme recoger estas palabras del Papa: “No podía dejar de venir aquí para venerar a la Virgen Madre, y para confiarle a sus hijos e hijas. Bajo su manto, no se pierden; de sus brazos vendrá la esperanza y la paz que necesitan y que yo suplico para todos mis hermanos en el bautismo y en la humanidad…”

                                                                                                    + Julián, Obispo de León

 

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