Quiénes somos
NUESTRA FAMILIA
Orden de San Benito
Fundada por San Benito de Nursia, quién vivió entre los años 480 a 547. Nacido en Nursia (Italia) de una noble familia, estudia en Roma. Concluidos sus estudios abandona Roma para hacerse monje heremita instalándose en una gruta alejada del mundo. Pronto se extiende su fama de santo y es nombrado abad de un monasterio cercano.
Fundó donce monasterios; entre ellos, el monasterio de Subiaco y Montecasino. Desde este último escribe la Regula monasteriorum, que pronto extendió por los monasterios que se fundaron en toda Europa.
Aunque se escribió sólo para hombres, esta regla, pronto se aplicó también a las mujeres que deseaban consagrase a la búsqueda de la perfección cristiana según el estilo de los monjes. La tradición cuenta que fue Santa Escolástica, hermana de San Benito, quien logró imponer la Regla en los monasterios femeninos.
En la actualidad existen 1.075 monasterios, habitados por unas 23.800 monjas. En España se cuenta con 22 monasterios de benedictinas donde viven alrededor de 250 monjas.
NUESTRO CARISMA
Espiritualidad
Somos monjas benedictinas. Respondiendo a la profunda llamada al soplo interior que nos urge (cf. Job 32, 18-19), buscamos a Dios en nuestro propio ser, el Rostro de Cristo en las personas y los acontecimientos.
Nuestra escucha es silenciosa y atenta a la Palabra de Dios y a la vida. El constante rumiar la Palabra de Dios, la obediencia, la humildad, la alabanza, el silencio, la soledad, la vida de familia, la sencillez de vida, la pobreza, el trabajo y la acogida.
La alabanza y la intercesión las realizamos mediante la celebración litúrgica ejecutada con la máxima solicitud y belleza y a la que deseamos incorporar a todos los hombres.
La Iglesia delega, de modo particular, a las comunidades monásticas, el honor y la obligación de mantener en la tierra el himno de alabanza que el Verbo introdujo en el mundo al encarnarse y del que Jesús hizo depositaria y responsable a la misma Iglesia.
Nuestro día a día
Jornada monástica
Nuestra jornada se desenvuelve al compás del ora et labora ―«reza y trabaja»―, sin que falten momentos de la vida fraterna ni el necesario tiempo libre. Nos reunimos para orar siete veces al día. La celebración de la Eucaristía y la Liturgia de las Horas u Oficio Divino jalonan la jornada desde la madrugada hasta la noche. Dedicamos otro espacio de tiempo importante a la lectio divina (lectura orante de la Palabra de Dios) y a la oración personal. Intercalándose con la oración, se distribuyen los tiempos de trabajo.

LITURGIA DE LAS HORAS

LECTIO DIVINA

TRABAJO
Hacia una consagración a Dios
Antes de hacer la profesión solemne, una joven que siente la llamada a la vida monástica va recorriendo distintas etapas de discernimiento, formación y entrega.
El camino comienza con un año de aspirantado. Durante este tiempo, la joven todavía no vive de forma continua en el monasterio, pero va conociendo a la comunidad y la comunidad también la conoce a ella. Es un tiempo para escuchar juntas la voluntad de Dios y discernir si esa puede ser su vocación.
Después de ese primer año, la joven entra en el monasterio y comienza el postulantado. Durante esta etapa, que dura dos años, vive ya como una más de la comunidad, aunque todavía viste con su ropa habitual. Es un tiempo para adaptarse a la vida monástica, a sus ritmos, a la oración y a la convivencia diaria.
Pasado el postulantado, la candidata recibe el hábito y comienza el noviciado, que también dura dos años. En esta etapa profundiza más intensamente en su relación con Jesucristo, en la Regla de san Benito y en el sentido de su vocación.
El siguiente paso es la profesión simple, también llamada votos temporales. Estos votos se emiten por un periodo total de cinco años. Es ya un paso muy serio, porque la joven formaliza su compromiso con Dios, con la comunidad y con la Iglesia, aunque todavía no de manera definitiva.
Finalmente, después de esos cinco años, llega la profesión solemne. En ese momento, la candidata dice su “sí” definitivo al Señor y se consagra totalmente a Él. Desde ese día forma plenamente parte de la comunidad y entrega su vida a la oración, a la alabanza de Dios y a la intercesión por el mundo.
Horario
MAÑANA
7:00 – Oficio de Lectura
7:30 – Oración personal
8:00 – Laudes
8:30– Tercia
8:45 – Eucaristía
El gran encuentro de Dios con los hombres.
9:30 – Desayuno
10:00 – Trabajo o estudio
MEDIODÍA
13:00 – Sexta
13:15 – Comida y descanso
TARDE
16:00 – Nona
16:15 – Rosario
17:45– Ensayo de cantos, trabajo o estudio
18:00 – Lectio divina (lectura espiritual)
18:30– Misa del Peregrino y bendición de los peregrinos que asisten a la celebración (de marzo a noviembre)
19:10 – Vísperas
19:30 – Oración personal
NOCHE
20:00 – Cena
A continuación tenemos un espacio de distensión en comunidad al que llamamos recreo
21:30 – Completas
22:30 – Descanso
Conoce la medalla de San Benito
Explicación del anverso
En las antiguas medallas aparece, rodeando la figura del santo, este texto latino en frase entera: Eius in óbitu nostro preséntia muniámur. «Que a la hora de nuestra muerte, nos proteja tu presencia».
En las medallas actuales, frecuentemente desaparece la frase que es sustituida por esta: Crux Sancti Patris Benedicti, o todavía, más simplemente, por la inscripción: Sanctus Benedictus.
Explicación del reverso
En cada uno de los cuatro lados de la cruz:
C. S. P. B. Crux Sancti Patris Benedicti. Cruz del Santo Padre Benito.
En el palo vertical de la cruz:
C. S. S. M. L. Crux Sácra Sit Mihi Lux. Que la Santa Cruz sea mi luz.
En el palo horizontal de la cruz:
N. D. S. M. D. Non Dráco Sit Mihi Dux. Que el demonio no sea mi jefe.
Empezando por la parte superior, en el sentido del reloj:
V. R. S. Vade Retro Satána. Aléjate Satanás.
N. S. M. V. Non Suáde Mihi Vána. No me aconsejes cosas vanas.
S. M. Q. L. Sunt Mála Quae Libas. Es malo lo que me ofreces.
I. V. B. ípse Venéna Bíbas. Bebe tú mismo tu veneno.
En la parte superior, encima de la cruz suele aparecer unas veces la palabra PAX y en las más antiguas IESUS
